viernes, 29 de mayo de 2020

La solución política

 




Eduardo Fernandez





 
Sólo hay dos vías para abordar la solución de una crisis tan grave como la que estamos viviendo los venezolanos: la de las armas o la de la política, la razón y la inteligencia.

Las armas pueden ser nacionales o internacionales. Desde hace mucho tiempo he venido sosteniendo que la vía de las armas no es probable y mucho menos aconsejable. No soluciona nada y agrava todo. Sería trágico que para resolver un problema tan grave como el que padece Venezuela haya que apelar a más violencia de la que ya hemos sufrido.

En estos días escuché a un vocero de la oposición que decía: “A Maduro ni agua”. Eso para reclamar más sanciones contra Venezuela. No se da cuenta quien así se expresa que el último venezolano a quien le faltará agua, comida o gasolina es precisamente, al señor Maduro.

Todos los venezolanos estamos padeciendo por la falta de agua, de comida, de gasolina y de muchas cosas más. Lo que los venezolanos necesitamos no son más sanciones sino una solución. Más sanciones nos conducirán eventualmente a un destino como el de Cuba. Un país abandonado a su suerte, con muchas sanciones y sin ninguna solución.

La solución de la crisis venezolana debe ser por la vía de la razón, de la civilización, de la inteligencia y del patriotismo. Esa solución pasa por la conformación de un gobierno de emergencia nacional, un gobierno de unidad nacional, un gobierno que pueda abordar la solución de los problemas de hambre, de colapso de los servicios públicos, agua, electricidad, gas doméstico, gasolina, salud, seguridad, etc… con eficiencia y con la cooperación de la comunidad internacional.

Para que ese gobierno de Unidad Nacional pueda tener éxito debe contar con el apoyo de todos los venezolanos, de los que hoy respaldan al gobierno y de los que hoy estamos en oposición al actual gobierno.

Debe contar con el apoyo de los factores importantes de la vida nacional. Empresarios y trabajadores. Civiles y militares. Profesionales y técnicos. Hombres y mujeres.

Para lograr ese objetivo hay que abandonar la cultura de la confrontación agonal. Es decir, aquello de que “si yo gano tú estás muerto y si tú ganas yo estoy muerto”. Esa cultura debe ser sustituida por una de inteligencia y patriotismo. Para resolver la crisis todos somos necesarios.

Seguiremos conversando.


Eduardo Fernández
@EFernandezVE

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