domingo, 24 de mayo de 2020

SIN RUIDO

Carlos Romero: Es “preocupante” que estén sonando los tambores de ...
                 CARLOS ROMERO

EL UNIVERSAL

En la búsqueda frenética de querer ocultar la verdad, el Gobierno se aferra al coronavirus para evitar que se le señalen sus errores. Otra etapa más de cuarentena y estado de emergencia significa colocar un rastrojo sobre una sociedad que está agotada y que presenta una pérdida asombrosa de sus signos vitales.

Si el Gobierno ha controlado la pandemia en el territorio nacional, ¿a qué le teme? No queda otra de pensar que los temas son la demanda de agua, de luz y de combustible y que lo que va a exigir la “nueva normalidad” es una Venezuela que al prenderse los motores de la vida económica y social, requerirá de servicios y de una cierta libertad suspendida, muy superior a la oferta con que ahora se cuenta.

Si esto es así, el régimen se enfrenta a un gran dilema. Si extiende el compás, no terminará con esta crisis que se observa en estos días. Si lo cierra, la audición se irá por otros caminos. Es decir, si no se da una apertura graduada pero significativa a esta situación, los “gritos y susurros” se extenderán por toda la nación y al fin del camino, no se encontrará una solución pacífica a este estado de cosas.

La mayoría de los países en el mundo, han podido combinar su apertura con el control sobre la enfermedad global, pero Venezuela se está quedando atrás al no conciliar los dos temas. Esto ha llevado a que se esté en una especie de suspensión de la función hasta nuevo aviso. Mientras tanto, los recursos humanos, laborables, educativos, culturales y gerenciales van perdiendo su efectividad, originándose un creciente desgano social y unas profundas diferencias sociales.

Este sería un buen momento para que el gobierno y la oposición volvieran a tener contactos institucionales con un patrocinio internacional y así hacer un frente común para reparar a la nación y a su gente. Todavía hay tiempo para hacer algo productivo y eficaz. Lo reclaman unos ciudadanos, quienes ya están ya cansados de tanto silencio y de tanta oscuridad.

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