miércoles, 16 de noviembre de 2011

OPINIONES SOBRE DEBATE DE LA OPOSICIÓN


DIEGO ARRIA SE LA COMIÓ
Marianela Salazar
Es prematuro asegurar que Diego Arria rompió la polarización representada por los gobernadores Capriles Radonski y Pablo Pérez, pero eso fue lo que sentí con los planteamientos del ex gobernador de Caracas la noche del encuentro en la UCAB. Arria podría dejar de ser la voz que clama en el desierto si continúan esos foros televisados de precandidatos para que los electores no elijamos por corazonadas y tengamos la oportunidad de conocer propuestas y calibrar si son capaces de cambiar nuestro destino, y canalizar la frustración de millones de ciudadanos que no aguantan más y se encuentran en el “llegadero”.
Es el momento de los líderes verdaderos, de asumir posiciones firmes, que sean capaces de desmontar el discurso engañoso de Chávez y denunciar los planes siniestros para derribar la democracia e instaurar de hecho un régimen comunista.
En el llamado debate ­que distó mucho de serlo­ Arria se mostró claro, preciso, contundente y valiente. Si hay algo que agradecemos y necesitamos urgentemente los venezolanos, aparte de las mejores intenciones, maneras adecuadas y buena presencia es que los aspirantes tengan el guáramo necesario parar enfrentar el narcoestado, la anarquía, el militarismo, el terrorismo, la impunidad y la conflictividad social.
Ante la gravedad de los planteamientos de Arria sobre la explosiva situación en Venezuela, donde la institucionalidad ha sido desmantelada por un gobierno totalitario ­subordinado a Cuba, hipotecado a chinos, rusos e iraníes­, sintonizado con el terrorismo internacional, “penetrado por las mafias internacionales del crimen organizado, coordinadas por los altos mandos de la Fuerza Armada Nacional”, los otros precandidatos callan. No terminan de entender la verdadera naturaleza del régimen, que ha sembrado de miedo la paz de los venezolanos, que podría convertirnos en “un moderado Afganistán”, como señala Arria.
Me pregunto si el resto de los aspirantes han salido de la adolescencia política y están verdaderamente preparados para afrontar esos tremendos desafíos. La gravedad de la situación planteada en Venezuela va mucho más allá de la inseguridad, la falta de empleo, la pobreza, los altos niveles de inflación y la crisis económica, estamos frente a una situación inédita y es urgente llenar el vacío político con un liderazgo que haga irreversible el camino hacia la transición. Arria habla de una transición de tres años y propone una asamblea constituyente para relegitimar los poderes, reducir el mandato constitucional y eliminar la reelección presidencial.
Por último, Diego Arria se la comió cuando anunció que el 21 de noviembre irá a la Corte Internacional de La Haya a acusar a Hugo Chávez por los crímenes cometidos “contra tanta gente buena”. Como era de esperar arrancó aplausos en el auditorio de la UCAB y en las casas de millones de venezolanos que seguíamos el evento televisado, cuando expresó que “el final de todos los que abusan de sus pueblos es La Haya.
No es retaliación ni venganza, es justicia”. Esa reacción de la audiencia, les indica a los asesores electorales de los distintos aspirantes con ideas idénticas qué es lo políticamente determinante en esta campaña para animar a los ciudadanos a decidir a quién darán su apoyo, y no perder una oportunidad, por tener una falsa conciencia de la realidad.
Tic tac Desesperación: en la reunión de generales en la Comandancia del Ejército, la semana pasada, con la presencia de dos altos oficiales del Ejército cubano, se trató el tema de la salud del Presidente. Lo que plantearon es cómo se mantendrán en el poder y salvar el pellejo.




“El debate y la corona”
Por: Fernando Rodríguez
Tal Cual

La noche del lunes ha debido ser muy dolorosa para Chávez. Si entre las medicinas que le prescriben para su mal hay algún antidepresivo o similares seguramente hubo que darle una dosis adicional. Es que hemos visto, damas y caballeros, un verdadero acontecimiento mediático de trascendencia histórica, incluso posiblemente inédito para una gran parte de los venezolanos, aquellos que nacieron durante los ochenta y siguientes, lo que debe a equivaler a casi la mitad de la población.
Dicho brevemente: hemos visto un debate político televisado. Es más, un debate para nada académico, un debate electoral.
Sí, como el recientísimo de Rubalcaba y Rajoy. Como esos, sensacionales, en que Obama noqueaba teóricamente a sus rivales. Como si viviéramos en una sociedad de costumbres civilizadas y democráticas, pues. Algunos, se dice, lo confundieron con la reaparición de esa catedral de la sabiduría llamada ¿Quién quiere ser millonario?, otros creían de entrada que andaban todavía en los insondables caminos del cable, adonde habían huido de la cadena presidencial precedente. Pero no, eran Pablo y Capriles y María Corina y Leopoldo y Arria.
Yo me imagino que la audiencia sería enorme y la atención constante. Primero esperando ganchos al hígado, como acaba de prometer Esteban a sus contrincantes; o ver caer a la bella candidata golpeada por una bala fría lanzada desde el 23 de Enero por algún ahijado espiritual de Bernal; al menos, al menos, algunos demoledores jabs que recordaran progenitoras indignas, latrocinios impunes, traiciones a la patria o cualquier otro de los conceptos con que hemos aprendido a discutir sobre los asuntos de la vida colectiva. Pues no, y aunque usted lo dude, no hubo nada de eso.
Hubo opiniones compartidas, matices distintos y hasta ciertas ideas dispares, como las de la Constituyente planteada por Arria, sin que afloraran chuzos y cachiporras. Ahora bien, esto al principio ha debido desconcertar un poco a la audiencia y en alguna medida desilusionarla: si no se van a dar qué demonios hacen ahí montados. Pero luego, novedad es novedad, ha debido subyugar la simpleza de que la gente pueda hablar y hasta diferir sin anatemas ni amenazas y hasta terminar todos, se lo juro, machete, agarrados de la mano y sonrientes.
Él no lo presentía, él lo sabía, él se las sabe casi todas. Desde un principio olía que eso de las primarias, la unidad, no era bueno, que iba a crear un escenario donde no tendría cabida por unos cuantos meses. Él en solitario, con su manada inerte que sólo muge, y enfrentado a esa pandillita de patiquines, seguro con asesores gringos echando físico y yo tan deteriorado, echándoselas de sus posgrados de ricachones.
Pero la Sala Situacional dale con que esa unidad es imposible… como si los cubanos pudiesen saber mucho de elecciones si nunca han hecho una. Pero ya no hay para dónde coger: yo polarizo, insulto, les echo el pueblo encima, los arrincono con eso de mantuanos y agentes del Imperio. Ellos que sigan con sus filigranas. Trizas es lo que va a quedar de ellos. Y así digan misa los de la Sala, tarados, cadena y cadena es lo que voy a utilizar… que se van a convertir en búmeran, eso no me lo trago… numeritos de rating, con qué se come eso.




DEBATE Y ELECCIONES  PRIMARIAS

                                                                     Juan Páez Ávila

El primer debate entre los 5 precandidatos aspirantes a ser el representante de la Alternativa Democrática en las elecciones presidenciales del 7 de octubre del 2012, constituye la primera derrota de Hugo Chávez en los primeros rounds de la campaña electoral. Mientras 5 precandidatos debaten para decirle a los electores lo que piensan acerca de los principales problemas del país y cuáles son sus soluciones, para que ellos deciden por quién sufragar,  el Comandante candidato se escoge a si mismo y no dialoga con nadie, monta un monólogo obligando a la red de radio y televisión a que transmita las mismas promesas demagógicas que viene ofreciendo desde hace 13 años, y que apenas ha cumplido a medias, cuando no han resultado un rotundo fracaso.
          La sociedad democrática venezolana tiene el 12 de febrero del próximo año la extraordinaria oportunidad de elegir un candidato unitario a la Presidencia de la República y sus candidatos a gobernadores y alcaldes, capaces de propinarle una segura y definitiva derrota al autoritarismo del Comandante Chávez y a un buen número de sus candidatos a gobernadores y al alcaldes escogidos a dedo, ineptos y corruptos que han actuado con un servil incondicionalismo a las políticas centralistas y militaristas del jefe único del fracasado socialismo del siglo XXI, con lo cual se puede y se debe cambiar  el futuro inmediato de la conducción y el destino de la nación.
          El triunfo de la oposición en los estados y alcaldías más populosos y de mayor peso político en el país, creó un poder compensatorio, independiente y capaz de contener los desmanes políticos y económicos que viene cometiendo el Comandante en Jefe y que pretende seguir ejecutando con la anuencia de unos Poderes Públicos controlados desde Miraflores.
          La sociedad democrática tiene que actuar con la clara conciencia de que Chávez es derrotable por la vía electoral y que el posible intento desconocer la victoria de la oposición, le puede costar más caro que prepararse para finalizar su mandato en 2012.
          La disidencia en importantes sectores que han venido apoyando las políticas del Comandante, no sólo son evidentes, sino que pueden adquirir una dinámica que los impulse  hasta el rompimiento, si tomamos en cuenta la prepotencia, la soberbia, con que actúan los incondicionales y oportunistas que rodean al Jefe del Estado. Incluso es factible, si supera el cáncer, que en   su delirio de predestinado pueda llegar a considerar que la compañía y solidaridad que le han prestado sus candidatos, que no tienen votos, llegó a su fin, y decida marchar solo, con las multitudes que lo proclamen y no le discutan.
          Si la oposición y la disidencia derrotaron las aspiraciones de Chávez de perpetuarse en el poder, en el referendo del 2 de diciembre de 2007, hoy, con una oposición unida, con más experiencia política y una nueva disidencia, encabezada por el Gobernador de Lara, Henri Falcón y el PPT, hay que votar: para fortalecer la democracia social, derrotar el totalitarismo, defender la propiedad privada; restablecer la seguridad jurídica y la seguridad de las personas y de sus bienes.          En síntesis, votar para evitar la prolongación de una pesadilla provocada por el predominio de algunos dinosaurios en los Poderes Públicos.
          Después de ese primer debate entre los precandidatos de la Alternativa Democrática, los venezolanos pueden evaluar el talante unitario y tolerante, además del conocimiento y dominio de los principales problemas económicos y sociales, que tienen los aspirantes a dirigir los destinos del país a partir del Próximo período constitucional, frente un candidato autoritario que ha despilfarrado la más grande fortuna que ha ingresado al Tesoro Nacional en toda la historia republicana, que ha violado la Constitución Nacional para centralizar y controlar todos los Poderes Públicos, con claros objetivos de perpetuarse en el poder indefinidamente.
          El momento histórico crucial que vive Venezuela, con graves peligros de  que un gobierno militarista conformado en sus más altos niveles por una camarilla de dogmáticos del fracasado estalinismo y de aprovechadores de la permisividad o complicidad del Jefe del Estado para enriquecerse ilícitamente, nos lleven a un abismo político, económico y social como el que sufren los cubanos, obliga a la mayoría de los venezolanos democráticos, que quieren disfrutar de  un régimen de libertades públicas, a participar directa o indirectamente en el esfuerzo que realiza la Mesa de Unidad Democrática (MUD) para frenar la barbarie que nos amenaza y abrirle al país un horizonte de prosperidad económica y bienestar social, en un contexto de amplias libertades.
          El camino lo acaban de señalar los precandidatos que no sólo hicieron conocer sus ideas y proposiciones para lograr ese nuevo país, en el que todos podamos convivir pacíficamente, protegidos por un Estado que garantice el respeto a la propiedad privada, la libre expresión del pensamiento y todos los derechos sociales e individuales establecidos en la Constitución Nacional, sino también que fueron claros y categóricos en su disposición de hacer respetar los resultados electorales, apoyados en la movilización de la sociedad civil y en el respaldo de la Institución Armada respetuosa de la Constitución Nacional y comprometida con la defensa de la legalidad y la soberanía de la nación.







EL DEBATE

                                                                                            Enrique Viloria Vera

Se realizó como previsto el debate entre los precandidatos de la MUD.  Muy cívico, muy compuesto, poco debate sí, mucha exposición mediática, mucha reiteración de ideas y repetición de conceptos, un concurso de oratoria de colegio privado.

Para todos, con excepción del más experimentado, el asunto está la mar de fácil. Después del 7 / 10, si gana cualquiera de ellos la realidad del país cambiará por acto de micrófono y por voluntad personal. Se crearán 323.412 empleos el 1er año, regresarán 235.420 venezolanos del exterior, elevaremos la producción petrolera al doble para llevarla al triple  - a 6 millones largos - en 2 años más, la violencia se acabará y restauraremos el amor, los malandros entregarán sus armas en las verbenas de la paz, los empresarios dejarán de especular y los trabajadores no exigirán reivindicaciones salariales, la deserción escolar descenderá en 452.872 alumnos,  la infraestructura del país se reconstruirá en un dos por tres; tendremos inversión extranjera para rato y real en bruto. Será el reino de Alicia en el país de las maravillas.

Por supuesto, la nueva oposición no hará nada en contra del Ungido por la inmensa cantidad de votos obtenidos: habrá que instalar talanqueras múltiples en el Congreso; la Presidenta del TSJ y los magistrados presentarán su renuncia acompañados de las de la Fiscal, la Contralora, la Defensora y las muchachachonas del Poder Electoral. Los círculos bolivarianos entregarán motos y armas, Fidel enviará flores y habanos para la toma de posesión. En fin, se repondrá el amor  entre todos sin excepción de partido e ideología, los corruptos devolverán sus reales mal habidos y confesarán sus delitos en acto especial presidido por Monseñor Moronta.

En fin, el Día después todo será distinto, pasaremos el suiche y Venezuela será otra: Chávez si sobrevive se quedará callado para siempre, aplaudiendo a rabiar al novel mandatario.

No hay razones para ser pesimistas…pero tampoco las hay para tanto optimismo.

 Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Arria dixit.

EL EFECTO ARRIA

A. Franceschi

Con Arria si sale el régimen. Una oleada de entusiasmo nacional sacudió anoche la opinión de los venezolanos: SI HAY un candidato que tenga la capacidad necesaria para derrotar a Chávez y para sacarnos de este marasmo histórico.
Diego Arria sintonizó con la angustia de millones, cuando en los primeros segundos del debate dijo: Tengo miedo como todos ustedes, que terminemos hundidos en el odio y la violencia, tenemos que derrotar el miedo, YO SE como hacerlo. Propongo conducir un gobierno de transición de 2-3 años, etc.etc
Todas las encuestas de cadenas televisivas, y medios digitales concluyeron que lo más contundente de lo oído anoche fue la ahora famosa expresión: Chávez TE ESPERO EL LA HAYA, EL 21 DE NOVIEMBRE A LAS 11 , allí donde terminan los dictadores…
Ante el escepticismo de muchos, antes alineados en la preferencia por una candidatura de carisma generacional, anoche en el debate, quedó demostrado que la alternativa más segura es confiar en la experiencia de Diego Arria, para sacar al país de la tronera.
Es el mensaje de ruptura con el régimen y las propuestas que hagan esto viable, desde el terreno electoral, lo que determina que si se puede sacar esta piltrafa de régimen y rescatar a Venezuela del caos que la amenaza, de seguir Chávez en el poder.
Estamos proponiendo con Arria, una transición de 2 a 3 años que permita la reconstrucción del Estado Democrático, es decir de su régimen de separación e independencia de poderes, de superación de la militarización del poder civil y del establecimiento del control por el Congreso y los ciudadanos de los actos de gobierno.
Con Diego Arria se asumiría el restablecimiento de la primacía del interés nacional, por encima de subordinaciones coloniales absurdas y ruinosas a ideologías fracasadas, que no solo vulneran nuestra independencia nacional, sino que destruyen masivamente el empleo, la economía productiva y la propiedad de millones, al reventar nuestras relaciones comerciales cambiándolas por hipotecas a gobiernos como el chino, el ruso y el cubano.
Con Diego Arria al frente y una Asamblea Constituyente, convocada desde el primer día de gobierno y la relegitimación de los poderes públicos, nos permitiremos reconstruir la democracia apenas se derrumbe la columna vertebral de este absurdo andamio chavista, sustentado en un presidencialismo despótico.
Ningún demócrata puede gobernar Venezuela con el tinglado de tropelías jurídicas que ha construido Chávez, para edificar su poder omnímodo.
La Asamblea Constituyente, convocada de emergencia debe permitir que por voluntad nacional se rehaga el régimen de derechos y garantías jurídicas: Hay que desmantelar esta locura, hay que hacer reinar las libertades.
En el primer minuto de gobierno, Arria firmaría el decreto para liberar los presos políticos y traer al suelo patrio a todos los exilados, y la reinserción laboral a todos lo que fueron despedidos por retaliación política, como fue el caso de los trabajadores de PDVSA.
Se impone la reparación de injusticias contra tantos venezolanos víctimas del absurdo castrista, que hizo del poder en Venezuela algo tan despreciable.
Como primer paso en esta ruta, camino hacia la recuperación de las libertades, el voto mayoritario de la población, que asistirá a nuestras primarias de UNIDAD, debe escoger entre el disimulo ahogado en sus propias generalidades, que solo constituyen sugerencias y buenas intenciones para regir un jardín de edén o la cruda propuesta de sacar Si o SI al país, de este atolladero dictatorial populista.
El efecto Arria ya es indetenible: Vamos a por Chávez, para poder rehacer nuestra república humillada y reivindicar a su gente humilde estafada.
Un gobierno de instituciones garantizado desde el proceso que abra un gobierno de transición de Diego Arria es una garantía para obtener la paz, la justicia sin impunidad y para devolver la esperanza para nuestros jóvenes para nuestro pueblo



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