martes, 21 de febrero de 2017

El legado de Fidel: balance económico social en 2016


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Con motivo del deceso de Fidel Castro, los medios de comunicación mundiales han ensalzado su legado de soberanía política interna y su rol internacionalista, así como las notables mejoras en la educación y la salud, aunque el juicio es usualmente adverso en cuanto a la economía. En una previa publicación hice un balance económico social de medio siglo de Fidel en el poder (1959-2008) usando 87 indicadores que demostraban que el desempeño económico fue generalmente negativo y el social mezclado alcanzando una cima en 1989 y un deterioro después.1Aquí se evalúa la situación entre 1989 y 2016, poniendo énfasis en la última década. También se evalúa si las reformas estructurales de Raúl en el último decenio han logrado dar un impulso a la economía y al bienestar social en la Isla
Entre 1960 y 1990 Cuba recibió US$65.000 millones de la URSS, dos tercios de los cuales no era reembolsable; esta ayuda fue superior a la recibida por toda América Latina durante la Alianza para el Progreso. Tras la desaparición del socialismo soviético (el «Período Especial») ocurrió un marcado declive en todos los indicadores económicos y sociales, seguido de cierta recuperación especialmente a comienzos del siglo XXI por la substancial ayuda económica de Venezuela, la cual equivalió al 21% del PIB de Cuba en 20102.He sugerido que a fin de mejorar el pobrísimo desempeño económico es primordial avanzar en las reformas estructurales de Raúl, mientras que los benéficos pero costosos servicios sociales deben hacerse sostenibles financieramente a largo plazo.
En múltiples publicaciones he analizado las reformas estructurales implementadas por Raúl entre 2007/08 y 2016, concluyendo que son las más importantes bajo la revolución, intentan resolver los problemas heredados de Fidel y están bien encaminadas, pero son excesivamente lentas, enfrentan severas trabas, altos impuestos y desincentivos, por cuyas razones no han logrado hasta ahora un impacto palpable en la economía y en los servicios sociales; de hecho ha ocurrido un retroceso en algunas reformas3. La grave crisis económica en la República Bolivariana ha contribuido a esos problemas.
La tasa de crecimiento económico cubana que fue de 12% en 2006, en buena medida por el apoyo económico venezolano, ha exhibido desde entonces una tendencia declinante: 4,4% en 2015 y -0,9% en 2016,4 un quinto de la meta inicial fijada a fines de 2015. La formación bruta de capital promedió 13% anual en 2008-2015, la mitad del requerido 25% para un crecimiento económico sostenido. El índice de producción industrial en 2015 estaba 38% por debajo de 1989; la caída fue más acentuada en fertilizantes (95%), azúcar (80%), cemento (60%), acero (29%) y textiles (25%); por lo contrario, la producción de petróleo, gas natural, electricidad y níquel era superior (pero la última 26% menor que en 2008). Similar declive se observa en la agricultura: cítricos (88%), pesca (70%), leche de vaca (56%), tabaco en rama (42%), arroz (22%), cabezas de ganado (18%) y huevos (13%); sólo eran mayores las hortalizas y los tubérculos. Las estadísticas del sector externo en 2015, comparadas con las 2014, indican una agudización de la crisis: las exportaciones de mercancías cayeron 31%, las exportaciones de servicios profesionales (primer ingreso en divisas de Cuba y vendidos mayormente a Venezuela) mermaron 18%, y el excedente entre el saldo positivo de servicios menos el saldo negativo de mercancías menguó 47%5. Si esto ocurrió cuando la economía creció 4,4%, el deterioro debe haber sido mayor en 2016 con la contracción. Cuba atraviesa la peor crisis desde los años 90.
Las reformas estructurales han tenido efectos adversos en los indicadores sociales. Entre 2008 y 2015, con el fin de recortar el insostenible costo social, la asignación a servicios sociales (educación, salud, pensiones, vivienda, asistencia social) decreció de 55% a 47% del presupuesto y de 37% al 28% del PIB. El salario medio estatal ajustado a la inflación en 2008 era 25% del nivel de 1989 y, aunque aumentó a 38% en 2015, el poder adquisitivo era 62% inferior a 19896. La pensión media en 2008-2015 era la mitad que en 1989. Todos los hospitales rurales y postas urbanas y rurales se cerraron en 2011; entre 2008-2015, el número de hospitales decreció 30%, el personal de salud total menguó 22%, los médicos de familia que proveen la atención primaria se redujeron en 65%, por otra parte el número de médicos creció en 15% (aunque parte está en el extranjero), la mortalidad infantil continuó bajando de 4,7 a 4,3 por mil nacidos vivos, y la tasa de mortalidad materna mermó de 46,5 a 41,6 por 100.000 nacimientos (pero aún mayor que 29,2 en 1989). La matrícula universitaria decreció de 743.979 a 165.926 (78%) entre los cursos 2007/08 y 2015/16. La construcción de viviendas declinó de 44.775 a 23.003 entre 2008 y 2015 y por 1.000 habitantes cayó de 4,0 a 2,0. La asignación a la asistencia social disminuyó de 2,1% del presupuesto a 0,4% y como porcentaje de la población de 5,2% a 1,6%7. La tasa de desempleo declarado que llegó a un mínimo de 1,6% en 2008, creció a 3,5% en 2012 por causa del programa de despedido de 1,8 millones de empleados estatales innecesarios, pero sólo medio millón fue despedido y la tasa disminuyó a 2,4% en 20158. Cuba nunca ha publicado estadísticas sobre distribución del ingreso, pero otros indicadores sugieren que se colocaba a la cabeza de la región en igualdad; las reformas han cambiado diametralmente la situación, debido a un grupo no estatal con altos ingresos y la caída en el salario estata9.
Un importante avance ha sido la condonación o reducción de la mayor parte de la deuda externa por los acreedores; Cuba comenzó a pagar la deuda restante en octubre de 2016 y se ignora si podrá continuar haciéndolo. El aspecto más brillante es el turismo. La normalización de relaciones con los EEUU y las órdenes ejecutivas de Obama, virtualmente han abierto la puerta a los visitantes norteamericanos que saltaron de 95.254 en 2004 a 161.233 en 2015 y a cerca de 200.000 en 2016; además todos los otros principales emisores han crecido, por lo cual el total de visitantes subió 17% en 2015 y alcanzó 4 millones en 2016; así mismo, los ingresos brutos por turismo crecieron 11% en 2015 y se proyecta que alcanzarán los US$4.000 millones en 2016.
En el balance, los factores adversos sobrepasan con creces a los favorables y 2017 será muy tenso. A fin de enmendar el legado de Fidel, a Raúl le queda poco más de un año para acelerar y profundizar sus reformas estructurales. Si Trump revierte las medidas de Obama y no avanzan las reformas, la crisis se agravará en Cuba.
  • 1.C. Mesa-Lago: Cuba en la era de Raúl Castro: Reformas económico-sociales y sus efectos, Colibrí, Madrid, 2012.
  • 2.C. Mesa-Lago: «Institutional Changes in Cuba’s Economic and Social Reforms» en R. Feinberg y T. Piccone (comps.): Cuba Economic Change in Comparative Perspective, Brookings Institution / Universidad de La Habana, Washington, DC, 2014, pp. 49-69; «El lento avance de la reforma” en Política Exterior Nº 171, 5-6/2016, pp. 94-104; y con R.Veiga, L. González, S. Vera y A. Pérez-Liñán: Voces de cambio en el sector estatal cubano, Iberoamericana, Madrid, 2016.
  • 3.Raúl Castro Ruz, Discurso en la clausura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Granma, 28 diciembre 2016, p.3.
  • 4.Cálculos del autor basados en Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI): Anuario estadístico de Cuba 2015, La Habana, 2016; datod de 1989, del Comité Estatal de Estadística: Anuario Estadístico de Cuba 1989, La Habana, 1991.
  • 5.La CEPAL, Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2016, Santiago de Chile, diciembre 2016, cuadro 4.4, estima un crecimiento de 43% en el salario medio real, el mayor en la región, pero con base en el año 2010 cuando estaba 27% por debajo del nivel de 1989
  • 6.Cálculos del autor basados en ONEI: Anuario Estadístico de Cuba 2008, La Habana, 2009, y cit.
  • 7.Basado en C. Mesa-Lago: «El desempleo en Cuba: de oculto a visible” en Espacio Laical Nº 4, 2010, pp. 59-66, y ONEI: Anuario 2015, cit.
  • 8.C. Mesa Lago: «La desigualdad del ingreso y la experiencia de América Latina” en Temas Nº 84, 10-12/2015, pp. 35-43.

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