lunes, 21 de marzo de 2016

UN TRIUNFO DE ARGENTINA


EL PAÍS, EDITORIAL

El presidente argentino, Mauricio Macri, ha obtenido su primera gran victoria al conseguir que el Congreso —en el que está en minoría— apruebe su plan para pagar a los fondos de inversión que no aceptaron el canje de la deuda impuesto por el peronista Néstor Kirchner en 2005 y que, mediante procesos judiciales, bloquearon el acceso de Argentina al crédito internacional. Es una buena noticia que el país se coloque en la senda de la normalidad financiera que abandonó a raíz de la brutal crisis económica e institucional de 2001.
La victoria en la votación de la semana pasada —a falta todavía de la resolución del Senado prevista para finales de este mes— tiene un importante significado por dos razones. Primera, porque demuestra que Macri, un liberal opositor al peronismo populista representado por el matrimonio Kirchner, posee algo de lo que carecieron durante su mandato sus dos predecesores en la Casa Rosada: capacidad de diálogo y para alcanzar consensos entre rivales políticos. El triunfo de Macri no se basa tanto en la aritmética de la votación —ganada de manera abrumadora por 165 votos contra 86— como en abrir canales de entendimiento con la oposición, algo inédito en los mandatos de Kirchner y su mujer, Cristina Fernández.
En segundo término, el resultado envía un mensaje inequívoco a la comunidad internacional: Argentina quiere volver a ocupar el lugar que le corresponde en el mundo tras 15 años de retroceso por la ruptura con sus acreedores, la inseguridad jurídica, el acoso a la inversión extranjera, la falsificación sistemática de sus datos económicos, los devaneos con el chavismo y los enfrentamientos injustificados con sus tradicionales aliados. La inminente visita de Barack Obama a Argentina confirma esta vuelta a la comunidad internacional y es otra muestra de que Macri quiere que se hable de su país, no de quien ocupa la presidencia.

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