domingo, 22 de enero de 2017

DEFENSA Y PROMOCIÓN DEL AUTORITARISMO

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                          ELSA CARDOZO


Contra lo que parecía tendencia mundial en la víspera, el mapa internacional en lo que va de siglo XXI ofrece un panorama de sostenida pérdida de libertades. Así lo ha venido reflejando en sus informes anuales Freedom House, a los que se suman índices de democracia e institucionalidad que evidencian cómo en medio mundo prevalecen regímenes autoritarios de viejo o nuevo cuño. Estos han sofisticado sus estrategias ya no solo nacionales sino internacionales, para mantenerse en el poder y, en todo lo que esté a su alcance, perfilar un orden internacional a su medida.
La intervención de Xi Jinping en Davos en defensa de la globalización frente al proteccionismo que anuncia Donald Trump y las declaraciones de Vladimir Putin a favor del exótico nuevo presidente de Estados Unidos ilustran rasgos de un mundo que ha estado cambiando ante nuestros ojos. La política internacional está cada vez más influenciada por regímenes políticos antiliberales, mientras que las democracias, asediadas por sus propias dificultades institucionales, urgencias económicas, presiones sociales y desafíos de seguridad, han debilitado su proyección y protección internacional.
A comprender ese panorama contribuye de modo notable el volumen colectivo editado por Larry J. Diamond, Mark F. Plattner y Christopher Walker, Authoritarianism Goes Global. The Challenge to Democracy (Johns Hopkins University Press, 2016). El conjunto de catorce estudios –previamente circulados en el Journal of Democracy– analiza de modo especial los casos de Rusia, China, Irán, Arabia Saudita y Venezuela. Cinco regímenes muy diversos que tienen en común, como argumentan en detalle los autores, tanto la restricción de actividades prodemocráticas internas, como sus acciones deliberadas para frenarlas en el contexto internacional, incluida –salvo en el caso de China, hasta ahora– la influencia para contener y hasta revertir experiencias democráticas fuera de sus fronteras.
Los autores identifican y caracterizan las estrategias que los cinco tienen en común, entre ellas: la instrumentalización de la lucha contra el terrorismo con el fin de enfrentar opositores y descalificar organizaciones no gubernamentales defensoras de la democracia y los derechos humanos; la aprobación de leyes contra el financiamiento internacional de organizaciones no gubernamentales nacionales; el patrocinio de organizaciones no gubernamentales vinculadas al régimen; cuando es el caso, el control sobre la narrativa electoral y la utilización de observadores electorales zombis; la inversión en medios de comunicación que paralelamente al control de la información sirvan a la propaganda del régimen para la legitimación de sus iniciativas y captación de simpatías; el desarrollo de alianzas con regímenes similares y la construcción de vínculos para ampliar influencia y apoyos; la participación en la revisión o creación de nuevos acuerdos internacionales con énfasis en la seguridad del Estado (en realidad, del régimen) y, aunque quizá ya sobre anotarlo, alejados de la protección de derechos humanos y la democracia.
Todo eso, sin leer el libro, es bien conocido y sufrido por los venezolanos.
La incorporación de nuestro caso en esa lista tan corta contribuye a la comprensión de la escala del problema. Puede uno comenzar por constatar la desmesura de una política que dio prioridad a la construcción de alianzas y toda suerte de tratos a costa de la ruina del país. También conviene hacer contrastes, porque el andamiaje internacional bolivariano, montado sobre la figura de Chávez, la abundancia de recursos y las promesas del modelo, se ha vuelto igualmente ruinoso.
Con todo, reconocer la naturaleza de la marea autoritaria mundial ayuda a colocar en el mapa el enorme desafío de recuperar la democracia para Venezuela. Visto desde el hemisferio americano, el momento venezolano contiene cada vez más peligros que desbordan las fronteras nacionales, entre otros, la apertura a la marea autoritaria en todas sus variantes y extremos.

elsacardozo@gmail.com

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