viernes, 27 de enero de 2017

EL GRAN DESAFÍO

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         SIMON GARCÍA

Vivimos tiempos que necesitan ejercer la política como pedagogía cívica. La población menor de 30 años, tenía doce cuando se inició este plan de instauración de un régimen que perseguía apoderarse de todo el Estado desde el gobierno; destruir la economía de mercado y desmontar progresivamente la democracia. Se ha formado fuera de ella.
El gobierno disfrutó de un alto apoyo mientras tuvo plata para repartir y discurso creíble para convencer a los sectores populares que vivían la hora de voltear la tortilla y escenificar un cambio de época en la que, como decía la canción española, “los pobres comerían pan y los ricos mierda, mierda”.
Pero la profecía comunista, copiada desde la anacrónica vitrina cubana, pudo cumplirse por mitad: la parte destructiva; pero la constructiva, la que conducía a traer el paraíso a la tierra fue sustituida por una hegemonía infernal que achicharró derechos, cultura cívica, producción y futuro.
Las crisis, la conjunción de todos los fracasos del modelo impuesto, creó el repudio de la sociedad a este modo de gobernar. Así se ha producido ya una saturación del objetivo de acumular fuerzas y se ha abierto el gran desafío de acumular condiciones para sumar, a la fuerza y a la razón constitucional, los medios necesarios para convertir las expectativas de cambio en realidad. Este es el agujero negro de la oposición.
Se requiere un nuevo pensamiento estratégico sobre el país y la adopción de iniciativas que sean efectivos para hacerle daño al autoritarismo; que eluda la represión y que promueva la participación del mayor número de sectores, movimientos, organizaciones, instituciones y ciudadanos para desplazar pacífica, constitucional y electoralmente al régimen autocrático.
Hasta el mago Reinaldo sabe que es improbable una victoria por nocaut y que la situación de empate (unos con la gente y otros con los recursos coactivos) favorece la prolongación del régimen. No habrá cambio político sin acuerdos entre miembros de los polos oponentes y sin debilitar, neutralizar o ganar a una parte de los soportes del régimen.
La oposición está obligada a manejar la negociación como una oferta de acuerdo que constituya la mejor alternativa posible para sectores oficialistas. Le permite actuar para proteger conquistas, como su mayoría en la AN, que en un choque de trenes puede conducir, como ahora, a su anulación o incluso llegar a su disolución por un poder cebado en desacatar la Constitución.
Existe una inmensa mayoría convencida de ir a votar para salir de este régimen y que le exige a la élite dirigente de la MUD que se sitúe en una ruta asertiva y eficaz, que refuerce su unidad, que afirme valores y avance en la conquista de espacios libres de autoritarismo.
El gran desafío para esa élite, más allá de su coraje para estar en la primera línea del restablecimiento de la Constitución, consiste en concretar en los hechos su Agenda y demostrar así que vale la pena confiar en ellos.
@garciasim

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