viernes, 17 de noviembre de 2017

El Halloween de la antipolítica

 Jean Maninat

Como en Thriller, el célebre videoclip que consolidó la fama de Michael Jackson, las tumbas se abren, de entre la tierra emergen esqueletos ululando, extremidades descarnadas; son los oficiantes del Halloween de la antipolítica que quieren dar respuesta al descalabro que vive la oposición. De nuevo el mensaje, el sonsonete antidemocrático: los partidos son los culpables de nuestros males.
Ciertamente, la masa no está para bollos y la oposición democrática -luego de una cadena nuclear de equivocaciones- vive lo que probablemente sea su peor momento. Pero, de allí a salir mandarria en mano a destruir sus cimientos (los partidos que la conforman) bajo la premisa del “ahora me toca a mí” constituye una malhadada fórmula para ahondar la crisis y favorecer al gobierno.
La recuperación democrática del país no será viable sin la participación de partidos democráticos sólidos, arraigados en el territorio nacional y representativos de su estructura social. Cuando los partidos políticos se debilitan, su lugar es ocupado por toda clase de líderes benefactores, de proyectos redentores, de dinastías para dirigirlos hacia la eternidad. Está descrito en Politics for dummies. Pero si queremos evitarnos la pena de que nos descubran leyendo el librito, basta con revisar la historia reciente de Venezuela.
La tentación de buscar un ser providencial para que nos saque del atolladero en que nos encontramos es tan vieja como el primer leño que le sirvió de arma al hombre. Y su rastreo es recurrente aun en medio de la maravillosa explosión tecnológica que conoce la humanidad. “¡Oh! Y ahora, ¿quien podrá defenderme?”.
En medio de la terrible crisis que se vive, acaba de surgir la tesis según la cual los partidos políticos deberían escoger a un líder/candidato presidencial, sin militancia partidista, para reencender el buen ánimo de la gente hacia el cambio. Es decir, como te portaste mal y no cumpliste bien con tus deberes, te sale la penitencia de no adelantar nombres de tu propia fila, para no espantar a los feligreses. De nuevo, conminar al “independiente”, al incontaminado por los microbios de la vida partidista para salvarnos. (¿Se llamaba Chávez?).
La oposición democrática y los partidos que la conforman están en coma pero con los signos vitales haciendo bip,bip,bip. Seguramente habrá que esperar -lamentablemente- hasta después del corrientazo de las elecciones municipales para que reaccione, se ponga las pilas y eche a andar. 
Mientras tanto, los partidos Vente y ABP montaron tienda aparte y se llevaron una tajada de la bancada opositora en la Asamblea Nacional (AN). No hay que alarmarse, están en su derecho. Ahora que no tienen la excusa de la influencia de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), veremos si como roncan duermen.
Por lo pronto, habrá que acostumbrarse al ruido de cadenas, a la sensación de la telaraña en las manos, al aire frío que sopla en el cogote, a los disfraces del más allá, dando lecciones sobre el más acá. Halloween amenaza con empalmar Carnavales. ¡Señor, protégenos!
@jeanmaninat

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