miércoles, 1 de noviembre de 2017

El rol de la conducción política


LUIS MANUEL ESCULPI

Los atropellos no se detienen. Escogen como Gobernadora ilegalmente a una Diputada con su periodo vencido, para sustituir a un Gobernador electo democrática y legítimamente. El fraude se mantiene. Las violaciones a la Constitución y las leyes son actos rutinarios. Una constituyente ilegítima – no aprobada en referéndum- se asume como supra-constitucional , desconociendo la Constitución vigente.
Se convoca nuevamente a la carrera unas elecciones sin la debida presentación de cronograma. El ventajismo y los abusos permanecen.
La crisis económica continua agudizándose. Mientras pagan la deuda externa, sacrifican la inversión social. La inflación y la escasez siguen agobiando la vida de los venezolanos, la situación se hace cada vez más insoportable.
La pretendida ofensiva política no disminuye las calamidades del día a día. El rechazo al gobierno sigue siendo ampliamente mayoritario. Las divergencias en el campo opositor impiden -en lo inmediato- capitalizar el descontento. Está planteada como necesidad de primer orden la recomposición y el relanzamiento político de la Unidad.
La lucha por lograr elecciones verdaderamente competitivas y transparentes con un nuevo CNE y observación internacional debe ser una exigencia inmediata, su conquista tendrá gran trascendencia para el proceso a realizarse el próximo año.
Todo indica que lamentablemente las divergencias actuales no posibilitarán que las fuerzas democráticas se acuerden en torno a una misma política para el mes de diciembre, lo que no obsta para que se desarrolle una intensa campaña unitaria con la finalidad de lograr condiciones justas para todos los procesos electorales verdaderamente libres.
El fraude continuado se evidenció con motivo de la elección de Gobernadores, si bien es cierto que coloca en discusión la ruta electoral, no implica necesariamente que ella esté agotada. Indudablemente ha sido ese el terreno donde la oposición ha conquistado sus logros más importantes. Quienes consideran que la abstención debe ser el comportamiento político permanente, no toman suficientemente en cuenta tal realidad y no ven el sentido de exigir condiciones para participar. Lo que constituye un grave error de apreciación que puede conducir a otros desaciertos.
Existen voces que en medio del desconcierto, la incertidumbre y el desaliento por lo ocurrido el 15 de octubre, se colocan en una posición totalmente derrotista, afirman que la estrategia de la MUD fracasó, al igual que las movilizaciones de calle y el diálogo. No ofreciendo ninguna alternativa y conformándose con afirmar: ” iEstamos en una dictadura y dictadura no sale con votos! Ignorando así la experiencia histórica demostrada en la lucha contra ese tipo de régimen. El nihilismo nunca puede constituirse en opción.
La fuerzas democráticas están en la obligación -además de recomponer la unidad- de ofrecer un rumbo que nos conduzca al cambio. Comprendiendo que la lucha social y política emplea diversas formas y no puede descartar a priori ningún escenario; menos aún en aquellos donde se han obtenido éxitos importantes y demostrando especial dominio y destreza.
Una adecuada lectura de la realidad posibilitará los ajustes políticos y organizativos necesarios. La reflexión serena no contradice la firmeza y la pasión para luchar. Hay que evitar a toda costa reincidir en el error de sobrestimar nuestra fuerza y subestimar al adversario. Las organizaciones políticas deben continuar jugando un rol fundamental en la presente coyuntura, orientado la acción, promoviendo con amplitud la incorporación de diversos sectores sociales y relanzando la plataforma unitaria como proyecto estratégico imprescindible. Ese es un compromiso irrenunciable de la dirección política opositora que no puede ser evadido, por el contrario esta llamada a asumirlo plenamente para cumplir con el papel que le corresponde.

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