viernes, 3 de marzo de 2017

SALGAMOS DE ABAJO

SIMON GARCÍA

Más del 70% de la población considera que el país anda mal y que de mantenerse las políticas del gobierno llegará a peor. El país está contra Maduro no porque sea partidario de la oposición sino por instinto de sobrevivencia. Para defenderse y castigar a unos gobernantes incapaces de rectificar, está dispuesto a votar masivamente contra el gobierno
En la sociedad existe un consenso negativo, cuya manifestación más relevante es que mayor número de sectores sociales, organizaciones, instituciones y personas que comprueban que todos perdemos, arriban a la conclusión unánime de que así no se puede seguir.
El régimen ha entrado en situación de aislamiento interno e internacional. Está cruzado por una tensión entre fuerzas de vocación totalitaria y de vocación institucionalizante. Una contradicción que tendrá que resolver. Mientras tanto, su fortaleza, basada en su confiscación del Estado, se está desgastando, erosionada por crisis frente a las cuales el gobierno es débil para agenciar  salidas.
Pero también aparecen signos de debilitamiento de la oposición. Uno de ellos consiste en las dificultades de la MUD para asumir positivamente la doble relación, orientar y nutrirse, con el fuerte malestar y el rechazo que el gobierno ha sembrado en la sociedad. Pasa su cuenta también la inexistencia de estímulos, rutas y planes que permitan a la gente y a los actores que aún están en la reserva, acordarse en un rumbo conjunto, aunque se salga desde distintos puntos de partida.
Se han introducido mejoras en la gerencia de la MUD, simbolizadas en la combinación de conocimientos y experiencia que agrega la doble A de Oropeza y Padilla. Esperamos ver pronto sus frutos, aunque sea sólo una parte de lo que se requiere para que la oposición deje de estar dando tumbos.
La MUD está compelida a recuperar su poder de desafío a un gobierno que se ha convertido en el obstáculo principal para el desarrollo del país. Necesita activar un acertado protagonismo para crear condiciones que obliguen a la cúpula gubernamental a respetar  a la Constitución Nacional, particularmente  en lo que se refiere a la convocatoria y realización de la elección de gobernadores.
Ese es el comienzo para derrotar la intención de la cúpula de Maduro de no hacer elecciones ni de condominios. Es también un camino que le permitiría al gobierno y al PSUV participar en una verdadera negociación con miras a asegurar su futuro desenvolvimiento político. No puede dejar de pagar sus costos, pero puede reducirlos.
Hay que abrir una transición desde el país en el que todos perdemos, al país donde todos tengamos la opción de ganar, incluido un oficialismo que como minoría debe decirle adiós a un modelo que fracasó, a una gestión que nos hunde y a la parte de su élite que ha entrado en descomposición. No lo harán sin presión.
Las fuerzas sanas, decentes y progresistas tienen que encontrar una pista común desde la cual despegar, ponerse de acuerdo sobre quienes van a pilotear durante este trayecto y definir hacia donde queremos ir. Ese es el papel de los líderes y la prueba que tienen que pasar antes de aspirar a ser presidentes en un mañana que ellos no pueden dejar que se vuelva incierto. La mayoría quiere salir de abajo.
@garciasim

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