lunes, 13 de junio de 2016

¿PUDIMOS?

ALEJANDRO VILORIA


Yo no soy de aquí, mi apariencia, acento y modo de ser me delatan. Es difícil pasar desapercibido cuando eres como yo:
Peso 130Kgs, mido 1.80mts y tengo acento de latino. Si no me escuchan hablar, los españoles asumen que soy pakistaní o que vengo de algún país de oriente medio. Pero es que vamos; los marroncitos que estamos aquí o somos pakis o latinos.
Debo decir que siempre he estado acostumbrado a esta atención, sin embargo, hay algo a lo que aún no me acostumbro y es a la reacción que viene justo después de decirles que vengo de Venezuela.
En todos los casos los españoles inclinan la cabeza, sonríen nerviosamente y diciendo algo muy parecido a:
¿Las cosas no están muy bien por allá, no?
Es una pregunta retórica, ellos ya saben la respuesta, pero les da mucha curiosidad (morbo). En mi caso yo no me hago de rogar y comienzo a contarles sobre las cosas que sucedieron en mi círculo de amigos y familiares.
1. Les cuento sobre cómo me tomó 4 años ahorrar para poder salir del país.
2. Cómo desde hace 6 años vivíamos de cisternas de agua en mi casa que era una zona privilegiada de Caracas.
3. Les hablo de lo desconectados que estamos de las realidades de otros lugares del país si no disponemos de Internet.
4. Les cuento sobre la situación precaria de la educación y salud pública por la que siempre tuvo que pasar mi compadre con sus chamos.
5. De la violencia, de la agresividad en la calle. Si vives en Caracas y no te han pegado un quieto, tienes demasiada leche o no sales de tu casa.
Después de contarles todo esto, horrorizados me miran como si vieran a un perrito abandonado y me dicen:
¡Vamos!, pero se van a recuperar. Venezuela siempre ha sido rica y vas a poder regresar…
Esto me enternece y me arrecha a la vez porque desde hace bastante tiempo dejé de creer en el mito de que Venezuela es un país rico.
Tener una gran cantidad de recursos no te hace rico, no señor, ahora esa expresión que repetía continuamente uno de mis profesores de La Salle La Colina: “¡El rancho, no está en los cerros; está aquí, en la cabeza!, no dejen que sus cabezas sean ranchos” cobra más sentido en mi vida.
Siempre cierro advirtiéndoles sobre los peligros del Socialismo del siglo XXI; y es que para nosotros los venezolanos (o por lo menos para mí) ver a Pablo Iglesias es como ver al mismísimo, al coco de los venezolanos. Iglesias tiene el mismo discurso populista, lleno de promesas imposibles y un modelo económico que tiene los resultados que tuvo en un país rico en recursos como Venezuela.
Siento un profundo respeto por los españoles y no saben lo afortunados son de poder vivir en normalidad durante esta crisis.
Sí les advierto, nosotros dijimos PODEMOS y al final NO PUDIMOS, no cometan el mismo error que nosotros, ustedes poco a poco están superando esta crisis y no necesitan ir hacia la misma dirección que nosotros. ¿Creen que están perdiendo jóvenes españoles? vean a Venezuela, ¿creen que están sin empleo?, vean a Venezuela, ¿creen que hay diferencias de clases?, vean a Venezuela.
Sí, hay defectos en esta sociedad pero entiendan que les andan vendiendo una lobotomía como cura al acné.
Alejandro Viloria Páez

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