viernes, 24 de junio de 2016

¿Qué pasó realmente en la OEA? ¿Se activó la Carta Democrática?


El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos, conforme se había anunciado, se reunió para recibir formalmente el informe del Secretario General Luis Almagro sobre la crisis que atraviesa Venezuela.
El inicio de la sesión estuvo marcado por la polémica, pues la delegación de Venezuela, representada por la Canciller Delcy Rodríguez, se opuso al orden del día. Según la Canciller, la presentación del informe suponía que el Secretario General Almagro estaba “dando un golpe de Estado”. Vista esta oposición, tuvo que someterse a votación si se aprobaba la agenda, con el resultado de que veinte países aprobaron la presentación del informe de Almagro, doce estuvieron en contra y dos países se abstuvieron. La representación de Venezuela votó en contra y, por ende, fracasó en su intento de detener la presentación del informe de Luis Almagro.
No obstante, no se aprobó la activación de la Carta Democrática. A pesar de lo que prevé el Artículo 20 de la Carta Democrática, en la práctica no hubo intención por parte de la mayoría de los países someter a la consideración del Consejo tal activación. En consecuencia, se decidió únicamente tomar nota de la presentación del informe y conforme explicamos a continuación, es posible que, vista la recomendación de Almagro (ratificada por países como Argentina, Jamaica, Colombia y Canadá), desde la OEA se conforme un “grupo de países amigos” que se sume a los esfuerzos liderados por Rodríguez Zapatero.
La exposición del informe de Luis Almagro
El Secretario General, Luis Almagro, expuso, de manera resumida, el informe publicado el pasado 31 de mayo que puede ser consultado aquí. Almagro informó a los países que en Venezuela existe una crisis que se está deteriorando rápidamente y dijo que en el país se “vive una crisis humanitaria sin precedentes e innecesaria”, habida cuenta de que se trata de uno de los países con mayores reservas petroleras del mundo.
Describió el ambiente de “corrupción, pobreza y violencia” que viven los venezolanos, estableciendo que “una cuarta parte de los venezolanos come sólo dos veces al día” y que existen “pérdidas de vidas humanas como consecuencia del desabastecimiento”. En cuanto a la violencia, reveló que “en 2015 murieron más personas en Venezuela por esta causa que en Afganistán”.
Por su parte, informó al Consejo Permanente del “acoso, censura e intimidación” a los medios de comunicación, la existencia de presos políticos, haciendo referencia incluso al inaceptable caso reciente de Gabriel San Miguel y Francisco Márquez. También reveló que el Tribunal Supremo “ha optado por bloquear cada ley aprobada por la Asamblea Nacional”, concluyendo así que no existe una verdadera separación de poderes. Finalmente, destacó la “importancia de la realización del referéndum revocatorio este año 2016”, concluyendo que “la democracia requiere diálogo, pero para que el diálogo sea eficaz requiere de acciones”. Por tal razón, recomendó la constitución de un “grupo de amigos” que provea de apoyo técnico y logístico al ex-presidente Rodríguez Zapatero y compañía.
Precisiones necesarias luego de las exposiciones
de los países miembros
Luego de la presentación del informe por parte del Secretario General Almagro, 24 de los 34 países miembros de la OEA hicieron uso de su derecho de palabra. Todos los países se manifestaron en favor del diálogo, pero lo hicieron con diferentes matices.
Luego las intervenciones, lo primero que hay que precisar es que los países no votaron para decidir si activaban o no la Carta Democrática. Ello no fue propuesto por Almagro durante su exposición (aunque sí lo había hecho en su informe) y en la práctica fue recogido únicamente por Estados Unidos, quien reconoció que la votación podía ser “ahora o en una fecha posterior”. En consecuencia, vista la falta de intención de la mayoría de los países, en la práctica no hubo una votación en la OEA para determinar si en Venezuela existe o no “una alteración grave del orden democrático”, tal y como lo explicáramos aquí en Prodavinci.
Segundo, como ya lo había hecho el 1 de junio y explicamos aquí en Prodavinci, todos los países  en el Consejo Permanente ratificaron su apoyo a un proceso de diálogo. Países como Bolivia, Nicaragua, Ecuador y algunos países del Caribe manifestaron su apoyo a los esfuerzos de Rodríguez Zapatero y la UNASUR. Por su parte, la delegación de Venezuela fue más allá estableciendo que ese esfuerzo era “el único posible” y que nunca había solicitado “ni solicitará el apoyo logístico y técnico de la OEA”. Sin embargo, la mayoría de los países de la OEA ratificaron la propuesta de Argentina y del Secretario General Almagro de conformar un “grupo de amigos” que se sume a los esfuerzos de Zapatero. Por ende, ahora deberían comenzar los esfuerzos diplomáticos por parte de países como Colombia, México, Costa Rica, Chile, Argentina, entre otros, para constituir concretamente este grupo de amigos y someterlo a la aprobación del Consejo Permanente. Ello convendría a toda Venezuela, pues reforzaría la legitimidad del proceso de diálogo y otorgaría garantías para que ese diálogo no sea un esfuerzo falso sino que suponga soluciones reales a la grave crisis.
Es cierto que la Canciller venezolana, contrario a lo que había sostenido hace apenas dos días en presencia de Rodríguez Zapatero, se atrevió a anunciar que desde el punto de vista del gobierno, el único mediador posible es el grupo ya constituido bajo el auspicio de la UNASUR. Sin embargo, si esta iniciativa llegase a aprobarse pronto, el gobierno se pondría en una situación muy delicada a nivel internacional al desconocerla, constituyendo una demostración que no tendría verdadera voluntad de diálogo. En este momento, existe una fuerte presión internacional para que el esfuerzo de Zapatero dé resultados y ello pasa necesariamente porque el gobierno, mediante acciones concretas, demuestre su supuesta voluntad de diálogo. En cualquier caso, hay que recordar que todavía es posible que el Consejo Permanente vuelva a reunirse para aprobar la activación de la Carta Democrática, lo que, de concretarse, constituiría un reconocimiento formal del carácter no democrático del gobierno.
Tercero, no cabe duda que la OEA, al igual que el resto de la comunidad internacional, seguirán muy pendientes de lo que ocurre en Venezuela, tanto de la situación económica y social como del proceso para la realización el referendo revocatorio y la crisis política. Países como Canadá, Paraguay, Perú, Colombia y Estados Unidos, rescataron “la importancia del revocatorio” como una de las vías para resolver la crisis. Y el resultado del debate demuestra que, contrario a lo que declaró la Canciller Delcy Rodríguez, la OEA no busca “intervenir en Venezuela” y “desconocer al gobierno de Nicolás Maduro”: simplemente se decidió debatir la situación y estudiar la conformación de un grupo que ayude en el proceso de diálogo.

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