martes, 19 de noviembre de 2013

LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD
          CARLOS MACHADO ALLISON |  

EL UNIVERSAL
Julio, un hombre de bien, citó a Bernard Shaw (1856-1950) famoso dramaturgo, ensayista, crítico y miembro de la Sociedad Fabiana. Como tal, era socialista. Durante su larga vida, socialismo significaba lograr lo que hoy poseen casi todos los países de Europa: justicia, igualdad frente a la ley, jornadas laborales y salarios decentes, educación y medicina. Julio citó una de sus frases: "La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto".

Prefieren la dádiva

Muchos aceptan la falta de libertad a cambio de un gobierno o jefe, que te quita libertad a cambio de resolver problemas. Conducta que explica cómo muchos venezolanos prefieren la dádiva, el regalo, el recurso que les permita sobrevivir sin esfuerzo y, aún privados de libertad, dispuestos a apoyar un gobierno autócrata. Ocurre en el seno de una familia o de una comunidad, en la que quien posee más poder y recursos, toma decisiones por los demás, paga por ellas y reduce la libertad y la responsabilidad de cada uno. Toma y daca. En la frase de Bernard Shaw está la explicación del clientelismo político y de la enorme tolerancia de nuestro pueblo en los últimos 15 años. Hace pocos días escuché a un colega, quien al preguntarle a una joven madre, casi adolescente, pobre y privada de tantas cosas, por qué aún apoyaba al actual Gobierno, contestó: "Es que el otro, el de la oposición, no tiene cara de regalar nada".

Gratis

Citas que explican la paradoja de cómo, a pesar de inflación, escasez, crimen, desorden, saqueos y otras características del actual gobierno, todavía hay gente que lo apoya y otros, portando un maletín, lo lamen con la mano extendida. No se consigue leche, azúcar, atención médica, fármacos y otros bienes y servicios, pero la esperanza de la dádiva sigue viva. De allí la lógica de crear un Viceministerio para la Suprema Felicidad. Recuerdan aquella pancarta oficialista tan difundida en su momento que decía "No nos quiten la esperanza". ¿Cuál era esa esperanza? Pues la de acceder, gratis, a alguna dádiva del Gobierno: vivienda, comida, atención médica o un negocito. ¿Qué hizo el Gobierno? Reforzó esa conducta y le dijo al pueblo que tenían derechos sin esfuerzos o responsabilidades. Nada que ver con el socialismo de los siglos XIX y XX, esa conducta ahora está plasmada en leyes que muestran la tipología del Gobierno. Ellas dicen, "Tú tienes derecho a tales y cuales cosas, pero ni tienes que trabajar, ni dar cuentas por ellas". Clientelismo financiado por el petróleo y pérdida total de valores. Resultado: Poder para hacer lo que venga en gana, atropellar con la moto, meterle la mano al erario público o asesinar ¿Cómo cambiar esa cultura? Pues no es fácil. Muchos críticos del Gobierno y de la oposición la comparten. Al final esperan que sea otro el que asuma el riesgo de otorgarles libertad. Votar en diciembre es un acto de responsabilidad. La libertad, querido lector, nunca es regalada. Si lo duda, piense, para citar a uno de tantos, en Mandela.

carlosmach2013@gmail.com

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