EL SAQUEO ES SU DIVISA
Emilio Nouel V.
Desde 1998, la rapiña de los dineros públicos ha sido la conducta
de los que desgobiernan a Venezuela. Siguen el ejemplo de otras épocas, pero
ahora lo han llevado a extremos inauditos.
El saqueo al tesoro nacional venezolano de estos tiempos no
tiene precedentes en términos cuantitativos. Las cifras son escalofriantes, de
vértigo, para quienes apenas nos asomamos a ellas. El chavismo-madurismo batió
todos los récords, llevándonos a la inédita crítica situación de hoy.
No se ha tratado sólo de un enorme despilfarro y de un manejo
administrativo desastroso, que por sí solos nos sobrecogen.
Son también las fortunas colosales, tan súbitas como ilícitas,
nacidas al amparo del tráfico de influencias y el peculado.
Porque lo de los “boliburgueses”
y “bolichicos” no es cuento, es una
realidad incontrastable. No hay ningún invento o exageración en ello. Los negocios superan las decenas de millones
de dólares o euros, suman cientos y millardos. Un saqueo puro y duro que clama
al cielo.
Y en el vecindario suramericano este desmadre no es exclusivo
del chavismo-madurismo. Las denuncias que están aflorando en un gobierno
compinche del venezolano en negociados turbios, el de Argentina, son también pasmosas.
El kirchnerismo no se quedó atrás en lo del pillaje de los dineros públicos, y
son también miles de millones de dólares malhabidos los que danzan en aquellas
tierras.
¿Cómo asombrarse entonces al ver el asalto a tiendas de
electrodomésticos en nuestro país, si ése ha sido el ejemplo que se ha dado
desde las altas esferas gubernamentales durante 15 años?
El saqueo económico-financiero ha sido la conducta
persistente del gobierno chavista-madurista. Desde la negociación de bonos de deuda pública,
pasando por los contratos de obras y compras, hasta el otorgamiento de dólares preferenciales,
todo ha sido una expoliación larga y pareja del erario público.
Las mafias “cadivistas”
que han controlado los dólares han medrado cómodamente bajo el ala de los
funcionarios chavistas que crearon y administraron Cadivi. Y no olvidemos que
quien ideó este engendro económico perverso y corruptor fue Chávez y sus
ministros.
No fue la oposición democrática, ni Fedecámaras, Conindustria
o Fedenaga, los que pusieron en práctica los controles de precios ni de cambio o devaluaron el bolívar.
El mecanismo distorsionador de Cadivi es cosecha original de
un gobierno que desconoce las mínimas reglas de la economía. Que cree que con
leyes disparatadas y acciones policiales represivas, al estilo mugabiano, va a
reducir la inflación y la escasez de productos de primera necesidad.
A esa ideología demencial se suma su desespero por lo
electoral. Piensa que persiguiendo a los comerciantes para que bajen los
precios artificialmente, revertirá la derrota que se perfila para el 8D. Juega
así con el cuento de la especulación, la cual no tendría lugar si tuviéramos una
economía sana, tarea ésta que corresponde realizar a todo gobernante serio y
responsable. Pero muy diferente es la que ejecuta un gobierno que ha demolido
sistemáticamente el aparato productivo venezolano.
Manipula el desconocimiento popular sobre el tema económico,
echando mano del recurso de siempre, el del chivo expiatorio: los empresarios
como culpables de la inflación y la escasez, supuestos causantes de las
penurias, a quienes se debe perseguir y encarcelar por ser “enemigos del pueblo”
y “traidores de la patria”.
De allí al saqueo espontáneo y/o premeditado de comercios, no
hay más que un paso. Estimulados desde el gobierno, por un lado, la barbarie de
unos, y por otro, el aprovechamiento golillero de otros, todos también buscan
su tajada del botín. Si los llamados “enchufados”,
milicos y civiles, saquean miles de millones dólares ¿por qué no yo? se
pregunta el hombre de a pie.
El espectáculo de saqueo bochornoso de estos días ha dado la
vuelta al mundo, y no hemos dejado de sentir una fuerte desazón y vergüenza
como venezolanos. Es la animalidad incitada por unos gobernantes lamentables,
cuyo aferramiento al poder y sus prebendas los lleva a cometer cualquier disparate.
Pero no olvidemos que el saqueo grande es el que han
perpetrado milicos y civiles que han gobernado durante estos últimos años.
El saqueo es su divisa.
El saqueo es su divisa.
EMILIO NOUEL V.
@ENouelV
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