jueves, 3 de septiembre de 2015

LA REBANADORA LADRONA (1)

BERNARD HORANDE

Si algo caracteriza al régimen chavista que controla a Venezuela desde hace 16 años es una constante vocación de robar. Se trata de una casta de vulgares ladrones que logró tomar el poder en nuestro país y que aspira a seguir mandando aquí por muchos años más.
Dentro de ese proyecto, que no es sino un proyecto de poder y nunca de bienestar, está el de seguir el ejemplo cubano de dominación total. Si en Cuba, sin recursos propios de gran magnitud, se pudo... ¿por qué no habría de poderse en Venezuela, que tiene un cuantioso, leal, incesante y - sobre todo - propio chorro de petróleo?
Sin embargo, frente a las próximas elecciones parlamentarias del 6 de Diciembre, el asunto se les presenta esta vez un poco más complicado a los delincuentes gobierneros.
Maduro ha botado por la ventana todo el capital político que Chávez de una u otra forma dejó. La dirigencia chavista-madurista ha venido cometiendo errores y dando palos de ciego en los ámbitos político, económico y social. El resultado: han perdido de forma notoria el favor del pueblo.
Por primera vez frente a una elección, las encuestas más creíbles están dando de forma consistente, mes tras mes, una diferencia que ronda entre los 20 y los 30 puntos de ventaja a nivel nacional para las opciones electorales opositoras. Se ve como una cuesta difícil de remontar.
Pero no imposible.
Veamos.
Estos delincuentes no saben gobernar, pero sí han demostrado saber ganar elecciones. A escasos 3 meses de las elecciones, han puesto en marcha múltiples planes dirigidos a descontar los puntos que les hacen falta. Es una operación tipo 'rebanadora' de votosque se despliega en varios frentes.
Primer frente: la sobrerrepresentación de los estados más despoblados del país en la Asamblea Nacional (fenómeno conocido como malapportionment en inglés) ha degenerado en que en los circuitos donde la oposición tiende a ganar se elijan menos diputados ahora, y en aquellos en los cuales el chavismo tradicionalmente triunfa se elijan más.
En resumen, los votos de la oposición ahora eligen menos diputados. Para lograr un diputado opositor se necesitan muchos más votos que para uno oficialista. Un voto en el estado Delta Amacuro (tradicionalmente oficialista) vale casi 6 veces más que un voto en el estado Miranda o en Zulia (opositores), un voto en Monagas vale casi 3 veces más que un voto en Distrito Capital o Carabobo; y un voto en Portuguesa casi 2 veces más que en un voto en los estados con mayor población, que suelen ser opositores.
Dado que esta es una elección nacional pero que se contabiliza de forma regional, los 20 o 30 puntos de ventaja nacional tienen que aterrizarse localmente, región por región y circuito por circuito, donde el que gana, sea por un 1% de diferencia o por 30% de diferencia, se lo lleva todo.
El resultado es que se van perdiendo diputados que, en condiciones normales, le corresponderían a la oposición.
Por allí ya se descuentan unos puntos.
Segundo frente: En paralelo, el régimen va buscando convencer al país que el desastre que estamos viviendo, en especial el de la escasez y el desabastecimiento, no son de su responsabilidad, sino que los culpables son otros: los contrabandistas, los bachaqueros, Colombia, los paramilitares, la empresa privada, la derecha apátrida y similares.
Buscan afianzar el concepto de guerra económica, una tesis que nunca ha logrado superar el 23% de aceptación, señalando a otros e intentando demostrar que sí tenían razón: que esta guerra económica sí es real. Su estrategia va dirigida a medianamente aumentar la aceptación de esa matriz de opinión utilizando el tema de la fuga malintencionada de alimentos por Colombia, con lo cual podrían descontar otros puntos de ventaja.
Tercer frente: los enfrentamientos con Guyana y Colombia no son casuales. No es un secreto para nadie que la tesis del enemigo externo suele aglutinar a las fuerzas de opinión internas. Por supuesto, la forma tan burda como Maduro y su equipo han manejado estos temas llevan a que la mayoría de la gente en general se dé cuenta de las verdaderas razones.
Sin embargo, el episodio de Obama y las famosas firmas hizo que el gobierno aumentara su popularidad entre 5 y 8 puntos en las encuestas, porque siempre hay unos cuantos incautos que caen por inocentes. En base a esta experiencia, la receta vuelve a aplicarse con fuerza en el tema de la frontera con Colombia y de las deportaciones, con una matriz de opinión adicional según la cual "los colombianos se han estado llevando la comida", argumento que cala bien entre los chavistas, pero también entre algunos no chavistas. ¿Cuántos puntos en las encuestas podría darle al gobierno esta vez?
En mi artículo de la próxima semana seguiré con otros frentes de ataque que utiliza la rebanadora ladrona de votos.

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