viernes, 3 de junio de 2016

Luis Vicente León: «Si el Gobierno no hace nada, habrá hambruna en Venezuela»
                           
CARMEN MUÑOS CAMÓS

ABC

LUIS VICENTE LEÓN (Caracas, 1959) apoya la actuación de la comunidad internacional en la crisis de Venezuela solo cuando busca «presionar para una negociación». El economista venezolano, que dirige la principal encuestadora de su país, tiene previsto mantener contactos en España con universidades y empresarios. Junto a José Manuel García-Margallo y Felipe González, participó este jueves en un acto sobre la situación venezolana en la Casa de América.
-¿Cuál es la radiografía de la Venezuela de Nicolás Maduro según los estudios de Datanalisis?
-Es una situación de crisis muy severa, caracterizada por una mezcla del modelo de intervención y control de precios y de cambio, que genera distorsiones muy relevantes, y también una caída significativa en el precio del petróleo que impide sin flujo de caja que el Gobierno pueda surfear encima de los problemas que genera su propio modelo. Este modelo de control ya existía y tiene impacto de inflación, desabastecimiento, desinversión y una caída muy importante en la producción. Ese problema se amplifica cuando el Gobierno no tiene divisas.
-El 96,4% de los venezolanos aseguraron en mayo que el desabastecimiento ha empeorado en los últimos días.
-La mayoría de la población, eso incluye a chavistas, independientes y opositores, está viendo un deterioro en el abastecimiento de mercancías, tanto de alimentos como de medicinas, que además tiene un crecimiento exponencial. Ha sido especialmente fuerte en los dos últimos meses.
-¿El presidente Nicolás Maduro cumplirá la Constitución y se someterá al referéndum revocatorio antes de diciembre?
-La pregunta fundamental es si el Gobierno está en capacidad de desconocer la presión de la oposición para utilizar ese mecanismo constitucional sin que eso se convierta en una gran crisis social o política que lo presionen a ejecutar ese referéndum. Obviamente este no es buscado ni querido, la popularidad del presidente ha caído como consecuencia de la crisis. No diría que el Gobierno está en una crisis de gobernabilidad, todavía eso no lo estamos viendo en Venezuela. Pero sí estaría en una situación de imposibilidad de ganar un evento electoral. Eso incluye el referéndum revocatorio y las elecciones de gobernadores, previstas para diciembre pero que aún no se han convocado. Es posible que tampoco se convoquen. El tema básico es hasta dónde puedes llegar a arrastrar a la oposición para no medirte, buscando subterfugios, control institucional o excusas para evitarlo porque sabes la respuesta de esa medición.
-¿La amenaza del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, de activar la Carta Democrática a Venezuela contribuirá a que Maduro ceda y el país deje de ser una olla a presión?
-Todo lo que hace la comunidad internacional es importante. Ahora, ayuda aquello que presiona una negociación. Reunirse, discutir el problema, es positivo. Estar encima de que haya algunas violaciones de derechos y un modelo económico inadecuado es importante si se traduce en una presión para una negociación en la que el Gobierno está incluido. Si eso se usa como una excusa para tratar de provocar la salida del Gobierno o para fomentar las radicalizaciones internas, entonces sería negativo.
-¿Teme una salida del chavismo violenta, un nuevo caracazo, si no hay una negociación política urgente?
-Los riesgos de explosión social siempre existen en medio de una crisis. Sin embargo, en Venezuela ahora hay más protestas individuales y desarticuladas que un gran movimiento articulado que pueda ser evaluado como una potencial salida explosiva. Las explosiones sociales no se proyectan solo por la crisis económica, requieren muchos otros factores. La mayoría de las que han ocurrido en el mundo se han producido más por un problema político o social que económico. A menos que hubiera una hambruna, no creo que la economía provoque ese proceso.
-¿Hay riesgo de hambruna hoy en Venezuela?
-Hay una escasez brutal, una crisis impresionante, una pérdida de nivel de ingresos gigante. Hay problemas para obtener productos, pero no hay hambruna. Pero puede haberla en el futuro si el Gobierno no hace nada, si mantiene la actual política económica.
-¿Debería aceptar Venezuela la ayuda humanitaria internacional?
-El problema de las medicinas es mucho más grave que el de los alimentos. Venezuela debería aceptar en este momento la ayuda internacional en temas médicos y también de alimentos que no tenga. Como no quiere reconocer la crisis que ha creado, el Gobierno bloquea la ayuda y al final la única afectada es la población básica que no consigue ese medicamento.
-¿Ve especialmente nervioso a Nicolás Maduro? No deja de insultar a España, a su prensa, al secretario general de la OEA, Luis Almagro...
-La estrategia de ataque es copia de la del presidente Chávez. Tiene más un objetivo de consolidación interna del chavismo, de mantener unidas a sus fuerzas, de construir los enemigos externos. Más que nervios es una búsqueda de mantener unido el chavismo en medio de esta crisis. Cuando construyes un enemigo impides que algunas personas que dentro del chavismo pudieran ser críticos de un gobierno como el de Maduro, que los hay y muchos, al final siempre van a preferir al actual presidente que a una potencia extranjera que amenaza la estabilidad. Es una repetición de lo que hizo Chávez.
-¿Observa división interna en el chavismo?
-Hay división interna en el chavismo y en la oposición. El país está polarizado, pero la polarización es múltiple. Dentro del chavismo hay una fuerza importante que se mantiene apegada al legado de Chávez y siente que Maduro ha deteriorado el país y cree además que amenaza el mantenimiento del chavismo, porque puede ser arrasado en un proceso electoral como castigo a su mal gobierno. Por otro lado en el chavismo hay actores internos que son civilistas y otros militaristas, quienes creen que hay que supeditar las decisiones al sector militar y quienes creen que eso es inadecuado. Dentro de chavismo sin embargo hay algo que los une este año: el riesgo de un referéndum revocatorio. Porque si ocurre en 2016 tendría no solo que sacar a Maduro sino convocar una elección que no podría ganar ni el chavismo madurista ni el no madurista.

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