martes, 13 de octubre de 2015

El poeta venezolano Rafael Cadenas, premio García Lorca de poesía 2015
 
Ramón Ramos
 
El Mundo
 
El escritor venezolano Rafael Cadenas es el vencedor de la duodécima edición del Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, por decisión del jurado reunido este martes en el Centro Lorca de Granada.
De Rafael Cadenas, nacido en Barquisimeto en 1930, el jurado ha tenido en cuenta su “refinada sensibilidad para la experiencia poética”, un autor de obra “densa y estrechamente vinculada al pensamiento filosófico”. Marcado por la generación de los años sesenta, su poema más famoso es ‘Derrota’ y su obra más celebrada el poemario ‘Amante’.
El nombre de Cadenas se añade al del granadino Rafael Guillén, que en la pasada edición fue designado ganador del Premio.
Un total de 45 escritores de 18 nacionalidades habían sido propuestos por las 78 instituciones, academias, universidades, museos, fundaciones y otras entidades y corporaciones con voz en el Premio Lorca de Poesía. La poetisa nicaragüense Clarabel Aguilera, con diez nominaciones, encabezaba el listado de escritores propuestos, entre los que aparece por primera vez un poeta palestino. Se trata de Mahmud Sobh, que se une así a un listado que recoge hasta dieciocho nacionalidades. España, con ocho autores nominados, encabeza la relación de escritores propuestos, seguida de Argentina, con cinco. Venezuela, Chile y Colombia, con cuatro, aparecen a continuación, junto a tres de México, dos de Bolivia, Nicaragua y Uruguay, y uno de Cuba, Estados Unidos, Ecuador, Palestina, Panamá, Paraguay, El Salvador , Perú y Puerto Rico.
Entre los nombres españoles propuestos aparecían los granadinos Antonio Carvajal, Álvaro Salvador, Julio Alfredo Egea y Luis García Montero, además de Benjamín Prado, Jesús Tomé, Luis Alberto de Cuenca y Pere Gimferrer. Otros autores nominados son el argentino Alfonso Nassif, el ecuatoriano Efraín Jara, la uruguaya Ida Vitale, el cubano José Kozer, el portorriqueño Miguel Sahid o el chileno Nicanor Parra, entre otros.
El Premio Lorca está dotado con 30.000 euros y reconoce el conjunto de la obra de un autor vivo que, por su valor literario, constituye una aportación relevante al patrimonio de las letras hispanas. El galardón se concede anualmente sin posibilidad de declararse desierto y su ganador recibe además la estatuilla ‘Luna’, una pieza en bronce del escultor granadino Rafael Moreno, y la edición de una antología poética de su obra, que se presenta en el transcurso de unas jornadas académicas de estudio, con la presencia del propio homenajeado.
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Derrota

Rafael Cadenas, 1963 (*)

Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo que creí
que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo («Ud. es muy quedado, avíspese, despierte»)
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada en cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por otras cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi
flotación, mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.

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