jueves, 29 de octubre de 2015

La Fiscalía arrodillada

Trino Márquez


El video del fiscal Franklin Nieves en el que anuncia su deserción y su posterior comparecencia en CNN con Fernando del Rincón han caído como un balde de agua fría en la desconcertada humanidad de los jerarcas del régimen, quienes se esfuerzan por controlar los daños que los resultados del 6-D pueden producirles. A pocos días de Maduro haber anunciado el aumento, irresponsable y ventajista, de 30% del salario mínimo y del mismo monto para los empleados públicos y los militares, siempre favorecidos, el fiscal acusador de Leopoldo López y de los jóvenes estudiantes que se encuentran presos, denuncia que todo no fue más que una patraña urdida por la cúpula gobernante con la única finalidad de sacar del mundo político y de la competencia al ascendente exalcalde de Chacao y líder de Voluntad Popular.

        Al gobierno rojo no le bastaba haber inhabilitado a Leopoldo por ocho años e impedirle que se postulase a cualquier cargo de elección popular. Era necesario criminalizarlo para luego condenarlo. No podían asesinarlo, como hizo Stalin con Serguéi Kírov, o desaparecerlo en un extraño accidente de aviación, como sucedió con Camilo Cienfuegos en Cuba, cuando el guerrillero venido de Sierra Maestra rivalizaba en popularidad con el endiosado Fidel Castro. El método con López tenía que ser más refinado, pero igual de cruel.

        Le tramaron un expediente con hechos inventados, pruebas falsas y testigos impostores. Toda una farsa nula de toda nulidad. Lo que pasa es que ocurrió lo mismo que en Fahrenheit 451: Guy Montag,  uno de los “bomberos” diseñados para cumplir de forma implacable con la orden del gobierno de quemar cuanto libro apareciera, descubre el placer de leer textos y se cuestiona. Se sale del libreto. Esas escapadas de los laboratorios suelen ocurrir en los sistemas totalitarios. En la URSS y en Europa del Este sucedía que los, en apariencia, dóciles y complacientes diplomáticos, artistas o deportistas, huían de esas gigantescas cárceles cuando sus cancerberos cometían el menor descuido, dentro o fuera del territorio nacional. En Cuba las defecciones de personas “comprometidas” con la revolución ocurren con tanta frecuencia, que ya ni siquiera son noticias importantes.

        En Venezuela, las deserciones por diversas razones de hombres que habían sido leales al régimen ocurren desde los inicios del “proceso”. Unos se han quedado en el país, otros se han marchado. Jorge Olavarría en 1999, apenas cinco meses después de haber asumido Chávez la prresidencia, le dijo al caudillo en su cara que se parecía a Hitler. Esto ocurrió el 5 de julio en el Congreso Nacional durante el Discurso de Orden pronunciado por el conocido periodista. Los jueces Luis Velázquez Alvaray y Eladio Aponte Aponte, y el policía Leamsy Salazar, brazos ejecutores de los desmanes del chavismo, huyeron.

        Ahora lo hizo Franklin Nieves. No voy a calificar la catadura ética de ese fiscal, utilizado como peón por los amos del poder para intentar aniquilar a Leopoldo López. Nieves, como suele suceder en las “familias” sicilianas, se escapó del cepo cuando su vida y la de su familia no corrían riesgos. Librarse de una pandilla de malhechores no resulta sencillo. Por esa razón, no lo condeno.  Más importante que enjuiciarlo por lo que hizo contra López, resulta lo que ha mostrado otra vez y de manera irrebatible: la podredumbre de la camarilla gobernante y del sistema judicial montado por el chavismo, una de cuyas banderas iniciales fue la defensa de la independencia del Poder Judicial. Las antiguas “tribus” judiciales son jardines de infancia frente al pozo séptico formado por los tribunales en sus distintas instancias, la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo. Estos organismos son  guillotinas donde se decapitan a los opositores al régimen. Nieves revela que la dupla Maduro-Cabello no tiene límites en su ambición de preservar el poder. El andamiaje fue construido por Hugo Chávez. Los herederos solo han colocado en los cargos clave a incondicionales que cumplen sus designios. Ortega Díaz y Tarek William son los alfiles y las torres dentro de ese tablero.

        Ya no quedan dudas de que el Poder Judicial está arrodillado frente a Miraflores y La Habana.  El 6-D esta realidad puede comenzar a cambiar.

        @trinomarquezc

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