miércoles, 14 de octubre de 2015

 HIPOCONDRÍA POLITICA Y ELECCIONES DEL 6D                                        



EMILIO NOUEL V



                      "Sólo nosotros mismos podemos derrotarnos el 6D”
                                                           Alexis Ortiz

Hay una notoria manía en unos cuantos venezolanos de oposición que tienen acceso a los medios, de ver todo el tiempo, en materia política, el vaso medio vacío y hasta incluso vacío.  
Llama a la atención que estos personajes minoritarios sólo muestren o exuden, pesimismo, hiel, paranoia, derrotismo, tristeza, desaliento, autovictimización, maledicencia, abstención electoral y paremos de contar, no vaya a ser que nos caiga la mabita.
Y no se trata, obviamente, de que pensemos que estamos sentados sobre un lecho de rosas, o pretendamos minimizar una grave situación.

No, de ninguna manera.
Lo que no compartimos es esa visión persistente producto de una suerte de hipocondría política o nihilismo suicida que no ve salidas o que solo las ve trágicas. Esa cantinela repetida de “que el gobierno no va a dejarse contar”, “que no reconocerán los resultados”, “que no van a renunciar a sus prebendas así como así”, "que dictadura no sale con votos", "que en la MUD hay castristas", etc, es producto de una baja autoestima, y de lo que llaman por ahí, la desesperanza aprendida. Hay gente que no logra sacudírsela, lo que la incapacita para ver la luz que comienza a asomarse en el camino luego de tantos contratiempos, tropiezos y errores.
Coincidimos con ellos en que hay muchas razones para sentirse mal, agobiados como estamos por calamidades diversas. Que es imperativo rechazar enérgicamente el desgobierno que padecemos, sus diarias violaciones a los derechos humanos, su tiranía, ineptitud y corrupción.
Tales circunstancias no son para estar tranquilos, indiferentes, ni pasivos. Y no lo hemos estado.
Pero si a la ya pesada carga que soportamos, le sumamos aquellas amarguras, abatimientos y complejos de los que sólo ven oscuridad, de los que subrayan a cada paso y en cada discurso, de manera enfermiza, las amenazas y peligros harto conocidos y evaluados por los dirigentes democráticos, la tarea difícil que nos toca se va a complicar más.
Los que han descalabrado al país estos últimos años no son invencibles.

Ciertamente, disponen de muchos recursos, son capaces de las peores triquiñuelas  y engaños y harán todo lo que esté a su alcance para impedir la derrota que ya admiten en privado.
Sabemos a quiénes nos enfrentamos. Pero nada ayuda quedarnos “pegados” a un discurso que en lugar de ilusionar y movilizar al electorado hacia el logro de una victoria democrática el 6D, sólo nos mantiene, cual descubridores del agua tibia, en el regodeo de las debilidades y peligros, alimentando temores y desánimo, y torpedeando a una dirigencia que con las uñas está tratando de avanzar en la recuperación de la libertad y el reencuentro las mayorías venezolanas.

Nuestra esperanza no es ciega, no creemos en soluciones mágicas. Escépticos como somos frente a las cosas de la vida en general, de cara al destino político inmediato de Venezuela albergamos muchas y muy buenas expectativas.  Sí, sin duda, vemos el vaso medio lleno, cada vez más lleno. Ánimo bastante es el que sentimos frente a la contienda electoral del 6D. Es probable un gran triunfo. Necesitamos que sea grande, abrumador. Unidos podemos alcanzarlo. Votando nos sacudimos la desesperanza y nos abrimos a un porvenir promisorio que exigirá mucho de todos. 
 
Emilio Nouel V.


@ENouelV

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