sábado, 31 de octubre de 2015

LEONARDO PADRÓN: "Si el tsunami electoral se activa renacerá el país"


DANIEL PALACIOS

TalCual

Se le perdió un país, no el mejor, sino el suyo.
Advierte de esta manera Leonardo Padrón sobre la Venezuela en la que cree, la que todavía le molesta, pero también le sonríe y espera recuperar. Aquella donde ha atesorado sus mejores trabajos: Amores de Fin de Siglo, Cosita Rica, la saga de libros Los Imposibles y su más reciente título Se Busca un País, sobre el cual reflexiona desde la comodidad de su casa, en encuentro con
TalCual.
-¿Qué país se le perdió?
-Se nos perdió un país decente, mucho más cordial. No soy de los que esgrime que somos el mejor país del mundo. Es un engaño, porque si así fuera, no hubiéramos llegado a esto. Llegamos a este pantano oscuro donde la premisa es el trasnocho ideológico. Venezuela está signada por la tragedia del petróleo.
-¿Es necesario saber cuándo se perdió para recuperarlo?
-Es que lo hemos perdido varias veces, desde que se perdió la primera República, desde los conflictos de Miranda y Simón Bolívar. Se perdió con Gómez y Pérez Jiménez. Cuando llegó Chávez la gente decía que hacía falta otro Pérez Jiménez. En la revolución, finalmente, son brillantes para la destrucción. El apocalipsis en toda su versatilidad. Venezuela es un país anormal. Donde, por ejemplo, un desodorante es visto como un trofeo, por los niveles de escasez. ­Y eso nos lleva a envidiarles a otros países cosas absolutamente cotidianas. La prensa también está afectada. Nuestros periódicos ahora son tan esqueléticos como los anaqueles de comida y los hospitales. Es un país anémico.
-Las esdrújulas le saben a remedio y el país le parece un menjurje hirviente, dice en su libro. ¿Por qué cree que Venezuela es una gripe mal curada?
Hemos tropezado con piedras innobles, muchos errores en el forjamiento de la democracia. ¿Pero cómo es una gripe mal curada?
Es una que reincide y pega con más intensidad, donde la constipación es mayor, la fiebre te tumba y donde los remedios no fueron bien administrados. Incluso hace creer que se está curado cuando no lo está... ­Porque es una suerte de soberbia de decir "no vale, yo puedo con esto". La oposición es una gripe mal curada, porque ha tenido lamentables errores.
¿Cuáles?
No saber desterrar las rencillas internas, los egos, ni privilegiar las circunstancias que vivimos y la angustia del ciudadano de a pie. Por desechar los partidos políticos es que llegamos a Chávez, porque se creyó que llegó el Mesías. Si la oposición no capitaliza el descontento del país será su fracaso histórico más ruidoso.
¿Pero esa tragedia sería irreversible o se puede recuperar el país?
No soy fatalista, ni creo que nos perpetuaremos en una zona de desastre, pues el Gobierno también tiene enredado sus propios asuntos. Al final acá puede venir Felipe González y otros expresidentes, cuyas visitas agradecemos. Pero más importante que eso son las protestas de transportistas en Margarita, El Vigía y Maracaibo. Ahí no hay catalizadores políticos, pero he ahí el compromiso de la oposición en canalizar eso no con interés partidista sino por el país. Por eso el voto es una herramienta contundente. Si el tsunami electoral se activa de cara a las parlamentarias, comienza el nacimiento del país.
¿Conoce la canción "No es serio este cementerio" de Mecano?
Sí, claro Pues guarda mucha relación con esa paradoja de la muerte que planteó en el libro de un vendedor de cementerio que le ofreció como garantía recapitalizar su inversión en un país tan violento como este. Algo así como un bachaqueo fúnebre, pues. ­El venezolano trata de convertir la tragedia que vive en una oportunidad económica, pues además de gente y mascotas, secuestran hasta los títulos de los que se quieren ir del país. Definitivamente García Márquez se murió antes de tiempo. Realismo mágico (risas).
Son pocos los protagonistas que mueren en series, películas o incluso en sus propios dramáticos. Sin embargo, el país perdió a Mónica Spear, quien además fue Miss Venezuela. ¿Qué impacto tiene eso en un país culturalmente ganado a estos concursos, que esa corona se haya teñido de sangre?
Marcó un punto de inflexión. Recuerdo incluso al presidente Maduro que dijo que yo no debía dormir tranquilo porque soy en parte culpable de la violencia social del país por las novelas que escribo. Evidentemente, él no veía mis telenovelas, pero además ninguna telenovela es responsable de la violencia. Kassandra, de RCTV, pacificaba la guerra de Bosnia mediante el tiempo que duraba el capítulo. El homicidio de Mónica y su esposo fue el preámbulo al momento más crispado del país con las guarimbas. Digamos que es la memoria de un país que no la tiene, pues pasado un año su nombre sigue siendo trendig topic. ­El Miss Venezuela es la noche de mayor encendido de la televisión local y que esa corona se tiña de sangre tiene una carga simbólica. Ella siempre será recordada con un olor a duelo.
De sus personajes, ¿imagina a Patria Mía, Luna Camacho y La Diabla haciendo cola para comprar leche o Harina Pan?
Luna estaría en todas partes, en Carapita, Manicomio, Petare... Patria Mía estaría yendo a cuanta marcha convoquen de la oposición y La Diabla como buhonera y por necesidad extrema estaría bachaqueando, pero lo haría con rabia. No en vano yo puse todos esos personajes en la piel de Gledys Ibarra, porque ella tiene el arquetipo de la mujer humilde venezolana. Ella está multiplicada en los ojos humillados y de protesta que hay en todas partes.
Pero también Lina Ron y el presidente Chávez estuvieron representados en sus obras.
Esos fueron Carlos Cruz y Lourdes Valera como intérpretes. Olegario, que era Chávez, la gente lo quiso porque era muy carismático y al venezolano le encanta reírse. Pero con La Chata plasmé ese chavismo rabioso e irreflexivo. Pero gracias al discurso de la ficción tejí un discurso donde a ese personaje la vida le dio unas cuantas lecciones. Para ese rol elegí a Lourdes porque era muy versátil pues me podía dar la temperatura rabiosa de Lina Ron, y el humor que yo le ponía como punto de fuga a esa rabia. Ella era perfecta y Carlos Cruz también el apropiado para un personaje como Chávez. Cosita Rica fue muy importante porque había un espejo de la realidad. Incluso, Patria Mía revivió en el capítulo "La Patria en el Suelo" a la recordada Elinor Montes, esa venezolana agredida por un guardia nacional y que causó tanta conmoción.
¿Regresa a la TV?
Sí, en este momento preparo una serie para Venevisión de la que pronto se enterarán

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