jueves, 14 de julio de 2016

La fragmentación de los ministerios productivos: nuevo aumento de la burocracia

En los últimos meses el Presidente Maduro ha decidido cambiar la estructura  de los ministerios de la producción: el Ministerio de industria y Comercio;  el Ministerio de Agricultura y Tierras; y  el Ministerio de Alimentación,  dentro del enfoque tradicional de este gobierno que piensa que “moviendo los muebles de lugar se resuelven los problemas de las familia”.
Dentro este enfoque ha fraccionado el Ministerio de Industria y Comercio hasta convertirlo en el Ministerio de la Pequeña y Mediana Industria Endógena, eliminando de sus funciones las políticas  industriales que afectan las industrias básicas y las exportaciones.
En el caso de la Agricultura, ha creado una nueva corporación , la Corporación de   Desarrollo Agrícola,  a la cual se le ha asignado el control de las empresas  del sector, tanto agrícolas como pecuarias; ha separado del ministerio la definición y control de las  actividad pesquera  creando para ellas un nuevo ministerio el de Pesca y Acuicultura, y además, ha creado el Ministerio de Agricultura Urbana, con la idea de estimular a los habitantes de las ciudades a que cultiven sus propios alimentos.
El Ministerio de Industria y Comercio se fraccionó en tres ministerios: el Ministerio de Comercio Internacional y de Inversiones internacionales al cual se le adscribió como brazo financiero al Banco de  Comercio Exterior BANDES, pero los órganos vinculados  a la actividad exportadora y a la promoción de inversiones, como la Superintendencia de Inversiones Extranjeras SIEX y Procompetencia, permanecen en el ministerio original.
Se ha centrado la función de este ministerio, que aún no tiene estructura propia,  en simplificar los trámites para que los industriales puedan exportar sus actuales excedentes con facilidad y se les ha dado ofreciendo ventajas cambiarias para mejorar su rentabilidad con la idea de que se requiere generar divisas en el corto plazo  con exportaciones no tradicionales para compensar  la caída de los precios del petróleo.  Habría que ver el resultado de unas acciones  administrativas de corto plazo que centran su actividad en la simplificación de los trámites administrativos y no en la definición de una política para la exportación y en acciones sobre las externalidades de las empresas que apoye al exportador en forma integral.
Por otra parte, las empresas públicas con mayor capacidad exportadora, como aluminio, acero, fertilizantes, se encuentran en situaciones productivas deplorables  y no es creando un nuevo ministerio que se van a atender sus deficiencias productivas.
Algunos productos agroindustriales o de tradición exportadora como  café, cacao, azúcar, arroz, harinas, entre otros, se encuentran en altos porcentajes en manos del Estado por las políticas expropiatorias de los últimos 10 años,  y aquellas que aún permanecen en manos privadas,  carecen de condiciones para exportar porque sus capacidades productivas  se encuentran comprometidas por  falta de recursos en divisas para sus maquinarias y equipos, repuestos, semillas,  electricidad  y agua, puertos eficientes para manejo oportuno de cargas para exportación, transporte y de materias primas y no están en condiciones de mejorar su situación en el corto plazo, salvo algunas excepciones.
En el caso de la agricultura, la fragmentación de las políticas de producción, abastecimiento y distribución de la producción no hacen sino desmejorar la situación del sector, uniéndose a la falta de divisas para importar alimentos y a las ideas inoperantes puestas en vigor en los últimos meses, como la de sembrar en los balcones y patios de las casa y apartamentos con hortalizas y otros rubros para resolver con ello el problema de la alimentación familiar en un país con gran concertación urbana. Se olvida que para que estos productos se den en las cantidades y calidades necesarias, se requiere más que un balcón o patio. Se requiere agua, que está siendo racionada por la sequia, espacios que no abundan en la ciudad por la forma geográfica de la misma y el tipo de vivienda que allí se encuentra, así como  fertilizantes, pesticidas, semillas, herramientas  y conocimiento, cosas de las cuales en general carece el habitante de la ciudad; sin olvidar la falta de recursos monetarios los cuáles se están destinando a adquirir la comida necesaria para la supervivencia diaria, cuando se consigue,  y la falta de tiempo  para dedicarle al cuidado de la “matica “, ya que hoy el ama de casa lo utiliza en las colas para comprar comida en los supermercados, abastos y bodegas o en las cola para recibir las bolsas del CLAP.
Falta también el estímulo a la producción real, el gobierno ha interpretado la escasez como una “guerra económica” concentrando sus esfuerzos en la distribución de los productos, ensayando métodos de distribución selectivos como la bolsa de comida casa por casa, cuando lo que no hay es comida para distribuir y ningún mecanismo, por eficiente y transparente que sea, va a lograr poner comida en la mesa de todos los venezolanos
Los recursos que se están destinando a la creación de nuevas instituciones y controles en el sector de alimentación y de industrias, sin olvidar lo que se está destinando a la compra de armas, a aumentar el número de generales  y a establecer más limitaciones al acceso de productos escasos, pueden estar mejor utilizados mejorando las condiciones de producción y el suministro de productos en los canales tradicionales, permitiendo al consumidor adquirir lo que requiera cuando lo necesite.

Caracas, julio 2016
Egle Iturbe
Unidad de Investigación: Mapa del Estado
Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro

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