lunes, 18 de julio de 2016

MADURO: ¿APADRINADO O REVOCADO?


BENIGNO ALARCÓN

POLITIKA UCAB

Muchas son las cosas que han sucedido en los últimos diez días, y muchas las interpretaciones que se le han dado en medio de un ambiente de total incertidumbre, en el que hasta lo evidente resulta incierto.
Es así como, mientras la mayoría de los venezolano dedican varias horas a la semana a la desesperante tarea de hacer colas para intentar comprar lo que deberían conseguir, sin complicación alguna, en el abastos o la farmacia de le esquina, y 500 mujeres cruzan la frontera en San Antonio para comprar comida y medicina en Cúcuta, a las que luego se suman 35.000 en lo que podría catalogarse como un acto de desobediencia civil, el Ministro Marcano denuncia que “los medios magnifican la crisis”, al tiempo que el gobierno niega tanto la necesidad como la autorización de cualquier ayuda internacional.
Ante este escenario, la gente demanda su derecho constitucional a ejercer aquello a lo que el mismísimo Chávez llamó democracia participativa, a lo que Maduro responde diciendo que el revocatorio “no va” mientras llama a participar en un diálogo “sin condiciones”.
Asimismo, en esta vorágine de contradicciones, Maduro felicita a los Estados Unidos por el 4 de Julio, día de su independencia, para caer en la bipolaridad al día siguiente cuando convertimos el día de la firma del acta de la nuestra en un acto militar contra los Estados Unidos, al que se premia pocas horas después cuando, contra todo pronóstico, el General Padrino López era ratificado, una vez más, como Ministro de la Defensa, a lo que se le suma el lunes pasado una nueva condecoración inédita al hacerlo jefe de la Gran Misión de Abastecimiento Soberano y Seguro, delegando en él y sus compañeros de armas el problema más importante y con menos posibilidades de resolverse que sufre en este momento el país.
Dada la importancia del problema, se ha interpretado la importancia del cargo como una co-presidencia que, dependiendo de quien la mire, se le interpreta como el aPadrinamiento de Maduro o como una forma de revocarlo sin tener que llamar a elecciones. En mi humilde opinión, no se trata de ninguna de las dos.
Cuando un autoritarismo competitivo pierde la competitividad que le ha permitido llegar y mantenerse en el poder tiene que decidir entre dos caminos, el de hacerse más democrático, negociando las consecuencias de perder el poder de la misma forma en que lo obtuvo, o sea electoralmente, o el de hacerse más autoritario para evitar perderlo. Todo parece indicar que mientras la oposición ve en la crisis que dio al traste con la legitimidad de Maduro una oportunidad para alcanzar el poder por un camino electoral que se iniciaría con el revocatorio y finalizaría con una elección presidencial antes de que se cumpla el cuarto año de mandato, el gobierno ve en ello una amenaza con consecuencias intolerables que hay que evitar a como dé lugar.
Es predecible que, ante la manifiesta negativa del gobierno, apoyado por un CNE bajo su evidente control, a permitir que se materialice un referéndum revocatorio presidencial, que implique una convocatoria a elecciones que pondría a la oposición en el poder, el conflicto escalará en una espiral de protestas políticas que encontrarían su mejor combustible en la crisis económica y social, de la que es muy probable que la gente comience a culpar, a partir de ahora, a dos actores: Maduro y la Fuerza Armada, personificada en la figura del General en Jefe Vladimir Padrino López.
Es así como Maduro militariza aun más al gobierno, al punto de que, a partir de esta decisión, militares y gobierno serán vistos como lo mismo, y tanto los costos políticos como de salida de Maduro del gobierno serán ahora compartidos por ambos actores. Asimismo, dentro de la mejor ejemplificación de lo que Bruce Bueno de Mezquita llama los actores esenciales, Maduro entrega el control de todos los recursos, escasos o abundantes dependiendo de si hablamos del país o de quienes los administran, a quienes tienen el control del aparato represivo y de quien depende su sustentabilidad en el poder.
La intención del gobierno de Maduro de estabilizarse en el poder subiendo al mismo barco a quienes tienen las armas es claro, la pregunta, cuya respuesta aun no tenemos, pero no tardaremos en conocer, es si el General en Jefe y la Fuerza Armada Nacional están al servicio de Maduro o de la Patria y la Constitución.
Benigno Alarcón Deza
Director
Centro de Estudios Políticos
Universidad Católica Andrés Bello

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