domingo, 3 de julio de 2016

Ni los chavistas quieren que Nicolás Maduro siga gobernando Venezuela

MARU MORALES

EL NACIONAL

43% de los argentinos cree que la situación de su país es negativa; 60% de los ecuatorianos desaprueba la gestión de Rafael Correa; 68% de los bolivianos rechaza la de Evo Morales y 68% de los colombianos no está contento con Juan Manuel Santos.
Como se ve, no es la popularidad lo que caracteriza a los mandatarios de la región, pero el presidente Nicolás Maduro se llevó a sus pares por delante y cerró el primer semestre del año con todos los indicadores en negativo: evaluación de gestión, percepción de la situación país, popularidad y confianza.
Luis Vicente León, director de Datanálisis, señaló que 94% de los venezolanos evalúa la situación como mala o muy mala, y de 20% a 25% considera positiva la gestión de gobierno. “El problema es que el chavismo ha vivido de la idea de que es hiperpopular y ya no lo es. Eso debilita su revolución. La diferencia con el resto de los gobernantes del continente es que ningún otro líder tiene que ganar un revocatorio”, indicó.
Los números de junio de la encuestadora Delphos no difieren. Su director, Félix Seijas hijo, afirmó que al medir el agrado, la confianza y la gestión de gobierno, las cifras se mueven entre 80% y 95% del lado negativo: “Es muy difícil que siga empeorando porque siempre habrá un núcleo mínimo de apoyo. Sin embargo, casi todos los que se atreven a dar una evaluación positiva, se anotan en regular hacia buena, pero nunca muy buena o buena”.
Seijas precisó que la figura de Maduro alcanzó el punto de no retorno que en términos de mercadeo se define como una marca no rescatable: “Los oficialistas están alrededor de 30% a 35% de la población. La mitad de ellos dice abiertamente que no confía en Maduro y no lo quiere ahí”.
El director de Venebarómetro, Edgard Gutiérrez, obtuvo los mismos resultados: “Sin ninguna duda, Maduro se mantiene como uno de los presidentes más impopulares de Venezuela. Caldera finalizó su segundo mandato en torno a los 18 puntos de aprobación, al igual que Pérez en 1993. Maduro está peor. La gente le dio la espalda y clama por un cambio. El rechazo a la gestión supera el 70%”.
A lo anterior se suman los datos sobre autopercepción anímica del venezolano que reveló Hinterlaces: 51% se siente pesimista; 78%, preocupado; 33% está frustrado; 58%, triste; 38% siente rabia o furia por no poder cambiar las cosas y 73% asegura sentirse molesto. Todo un caldo de cultivo para los opositores que quieren “soluciones radicales o de fondo”, y que, de acuerdo con Venebarómetro, han venido en aumento. 
Escenarios. Para el segundo semestre de 2016 los escenarios políticos están por definirse, no bajo los parámetros de la Constitución y la ley, sino a criterio del CNE, el TSJ y el Ejecutivo: revocatorio, elecciones regionales y, dependiendo de lo anterior, paz o caos, señalan los consultados.
70% de la población electoral le dijo a Delphos en junio que participaría en un revocatorio y 60% votaría a favor de revocar. “Es una elección que debería quedar 60-40, salvo que pase algo atípico como que asusten a la gente de una manera bien efectiva para que no vote, o que el revocatorio sea el próximo año y eso genere desánimo”, dijo Seijas.
Venebarómetro arroja igual tendencia: 6 de cada 10 votarían para revocar al presidente. Gutiérrez señala con cautela: “Puede que no haya revocatorio y que aun así Maduro salga. Son pocos los opositores que estarían contentos con un revocatorio en 2017. Si no se concreta una salida democrática efectiva, la válvula de escape se cierra y la olla estalla. Iríamos a otras situaciones muy peligrosas”.
Fuentes del PSUV admiten off the record que perderían cualquier elección, incluso 70% de las gobernaciones. Para León, son optimistas. “Con esta magnitud de crisis, no creo que ni los gobernadores del chavismo que tengan evaluación positiva ganarían. No creo que ganen 30% de las gobernaciones. Por eso bloquean las regionales. En este momento no hay ninguna elección que el gobierno pueda ganar. La crisis y Maduro arrastran la evaluación del chavismo como un todo. Es como un efecto tsunami”, acotó León.
El agravamiento de la crisis político-económica, dice Gutiérrez, es consecuencia de que Maduro no leyó correctamente los resultados del 6-D: “Lo lógico era pensar: si tengo tanta gente en contra debería rectificar, pero se radicalizó. Creo que la intención de quienes toman las decisiones (en plural porque aquí hay varios que deciden) es cerrar la válvula de escape y provocar una salida de fuerza o extraconstitucional. No me queda la menor duda de que están apostando por algo muy duro. Creo que Maduro está jugando a la situación de (Salvador) Allende o de (Manuel) Zelaya”. 
Problemas e instituciones. El desabastecimiento se ha convertido en el principal enemigo del mandatario. La escasez se mantiene en el tope de las preocupaciones de la gente en las mediciones de Delphos y Datanálisis desde el año pasado. 85% lo menciona como el primer problema, afirmó Seijas. La inseguridad fue desplazada al segundo lugar con 70% y el desempleo al tercero, con 25%.
La confianza en las instituciones también es relevante para evaluar al gobierno. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana mantiene una caída en la valoración de la gente. “La FANB se mantenía en niveles altos de confianza junto a la Iglesia, las universidades y los estudiantes. Ahora tiene dos años perdiendo confianza y pasó de 60% a 45%. Mientras la Asamblea Nacional, que se ubicaba en 35% al finalizar el año pasado, está en 50%”, dijo Seijas. 

Cifras

94%
ve negativa la situación del país

60% 
votaría para revocar al presidente

50% 
del oficialismo desconfía del primer mandatario


38% 
de los venezolanos siente rabia por no poder cambiar las cosas

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