lunes, 29 de agosto de 2016

Joaquín Marta Sosa: “Viene el desenlace de una tragedia”



joaquin-marta-sosa-3-640x426“Una sociedad donde no hay disidencia es perfecta para un presidente de ideología, porque su ideal de paraíso es donde las órdenes las da él”, dice el escritor, poeta y ensayista

“No hay una sola sociedad construida con el paradigma socialista que no haya terminado en tiranía, en arbitrariedad y en totalitarismo, mientras que esa es la excepción en las sociedades capitalistas”, dice Joaquín Marta Sosa, poeta, periodista, ensayista, crítico venezolano y miembro de la Academia Nacional de la Lengua.
Para el profesor de literatura y ciencias sociales y políticas en la Universidad Simón Bolívar y expresidente de Venezolana de Televisión (VTV), el pueblo venezolano sigue resistiendo a la precaria situación que vive en un modelo económico denominado por sus defensores como de transición al socialismo. No es verdad que todo el país está entregado. Todos los días, a todo lo largo del país, hay manifestaciones de protesta, de rebelión, de resistencia”, añade.
Lo que sí es cierto y configura la situación política actual para quien fuera director de “El Diario de Caracas”, parlamentario de Copei entre 1969 y 1973 y diputado del MAS entre 1974 y 1978 es que el madurismo “no va a ganar nunca más una sola elección, no tiene posibilidades y ellos lo saben”.
Históricamente no ha existido la igualdad social, ¿piensa usted que es posible derrotar la desigualdad?
Lo que es posible derrotar es el origen de las desigualdades. Por definición, los seres humanos, social, cultural, históricamente, somos desiguales; desiguales en el sentido de ser diferentes. Somos distintos, vocaciones distintas, dones distintos, capacidades y actitudes distintas.
Ahora, eso comienza a degradar cuando se te impone social o políticamente -como en los regímenes totalitarios- un pensamiento que tú no piensas sino que otros piensan por ti y además de eso te lo introyectan y te obligan a pensar. O cuando hay una desigual distribución de la riqueza social y a pesar de que tú participas contribuyendo a su incremento, no tienes un retorno suficiente como para que tus cualidades emerjan. Yo creo en una sociedad de diferentes en condiciones de igualdad para todos.
No hay igualdad sin justicia, ni justicia sin igualdad. ¿Decir que la igualdad social es posible, es decir que la justicia también lo es?
No solamente no es posible igualdad sin justicia, sino que es imposible igualdad sin libertad; la libertad social y la justicia social, la libertad personal y la justicia en lo personal, todas ellas son las dos vertientes que principalmente confluyen hacia crear las condiciones para que nadie tenga límites en cuanto a la realización de sus potencialidades, es decir, sus posibilidades de desarrollo, tanto personal como social o colectivo, dentro del marco de la historia, la cultura y los rasgos característicos de la sociedad y del tiempo dentro del cual le corresponde vivir.

“EN VENEZUELA HAY UNA MITOLOGÍA QUE NO SÉ QUIÉN SE LA CREYÓ, DE QUE LOS MILITARES ERAN INCORRUPTIBLES”

Si para Marx la fase superior del socialismo es el comunismo, para el capitalismo lo es la globalización, pero las grandes corporaciones mundiales no sólo se han apoderado de la economía mundial, han secuestrado la esperanza de los pueblos, ¿que posibilidad tiene el individuo de enfrentar esa situación?
El capitalismo -en el sentido marxista- no es un sistema histórico que teóricamente agota una primera etapa, una segunda y una tercera etapa, no. En el capitalismo suceden cosas, hay el capitalismo de los mercados nacionales, después el capitalismo de las multinacionales, el capitalismo financiero de la globalización, pero al mismo tiempo, y a diferencia del programa marxista, el capitalismo es liberal, en el sentido de que las personas deben ser libres para desarrollar sus dones, capacidades y potencialidades, aun cuando en la práctica económica y social del capitalismo, aún dentro de sus propias contradicciones, se crean diferencias a veces abismales, a veces imposibles de ser superadas, que impiden que esos dones se desarrollen.
Pero el capitalismo tiene una ventaja fundamental sobre el marxismo en su extremo comunista: el capitalismo no tiene una suerte de desiderátum histórico. No existe, por ejemplo, “el paraíso del capitalismo en la Tierra”, en el marxismo sí.
El marxismo, en ese sentido, es mucho más teórico, mucho más ideológico, mucho menos flexible, mucho más impositivo y mucho menos liberal que las sociedades capitalistas, que no es que sean justas, pero en su seno pervive la posibilidad de que se acerquen más condiciones de igualdad, de libertad o de justicia.
No hay una sola sociedad construida con el paradigma socialista que no haya terminado en tiranía, en arbitrariedad y en totalitarismo, mientras que esa es la excepción en las sociedades capitalistas; hoy mismo, la inmensa mayoría de ellas son sociedades, cada una a su manera, en mayor o menor medida, democráticas, liberales. Incluso, en lo que todavía persiste de sociedad democrática capitalista en Venezuela, es donde aún se puede construir una resistencia libertaria contra un régimen que lo que quiere es aplicarnos lo que alguna vez fue el eslogan de una agencia publicitaria: “Permítanos pensar por usted”.
¿Es factible un socialismo de corte marxista en nuestros días?
No es posible, porque incluso los propios marxistas cuando explican por qué el capitalismo ha derivado en la monstruosidad totalitaria, dicen que el problema es que eso no es el comunismo, que los líderes no han sabido entenderlo, interpretarlo; bueno, pero resulta que si eso pasa en todas partes, es porque eso no es posible, eso es una utopía en el sentido de un imposible histórico.
¿Es posible una sociedad socialmente más equilibrada, más equitativa, más solidaria? Sí. ¿Es posible una sociedad donde los grandes dones de cada ser humano se desarrollen por completo? Sí. ¿Es posible una sociedad que no engendre pobres? Sí, todo eso es posible, y justamente allí es donde reside el sentido del combate ético para mejorar la sociedad que tenemos.

“MIENTRAS MÁS PODER TIENES, MÁS POSIBILIDAD TENDRÁS DE CORROMPERTE, PORQUE NO HAY CONTROLES”

¿Es posible acabar con el fenómeno de la corrupción o, como sostienen algunos autores, es un rasgo inherente a la condición humana?
No sé si será un rasgo inherente a la condición humana, lo que sé es que es un rasgo inherente a la condición humana de cierta tendencia aborrecible hacia el individualismo extremo. El corrupto lo que hace es plantearse una pregunta: ¿qué es lo más importante, los demás o yo?, y su respuesta desde luego es yo, los demás no tienen importancia alguna. Entonces, no importa que yo me haga de los bienes públicos o de los bienes sociales, porque lo importante soy yo, y no los otros. ¿Eso está inscrito en la genética humana?, no. En la genética humana está inscrita otra cosa: tratemos de construir una vida cada vez mejor tanto para nosotros como para los demás.
Ahora, la condición humana no es una condición perfecta, es una condición histórica, se va dando en el tiempo y en ese sentido es una condición de picos muy altos y de socavones muy oscuros, y allí, en esa especie de péndulo que va de un extremo a otro es donde se desarrolla la historia, a veces más cerca de lo corrompido, de lo sórdido, a veces más cerca de lo luminoso. Hay sociedades donde la corrupción apenas si existe. Dinamarca, por ejemplo; hay otras donde ese tipo de corrupción es terrible, el Sudán, por ejemplo, y más o menos allí se inscribe lamentablemente la Venezuela de este tiempo, donde hoy el poder público es mucho más corrupto que lo que fue antes del año de 1998.

Usted dijo que los países que han sido regidos por gobiernos autoritarios, autocráticos y hegemónicos terminan utilizando la corrupción como una forma del poder. ¿Tiene esto que ver con la pérdida del sentido valorativo de la sociedad?
A los gobiernos ideológicos, sean del signo que fuere, el perejimenismo, el fujimorismo, el peronismo, el castrismo en Cuba, al final lo que les interesa es probarle al mundo y a la historia que la idea que tienen en la cabeza de reconstruir la sociedad es una idea acertada y al mismo tiempo realizable, y en la medida en que se va demostrando que eso es imposible, lo que se desarrolla en verdad es una expansión y una profundización del poder personal, por ejemplo, el culto a la personalidad, el partido único, etcétera, porque nunca achacan a defectos ideológicos el hecho de que el paraíso sea inalcanzable, sino a defectos del ser humano.
El ser humano es imperfecto, el ser humano es corruptible, el ser humano no es capaz de sostener con tenacidad el combate para cambiar esas condiciones; la culpa, por lo tanto, siempre será de los demás, no de lo que yo pienso, no de mi ideología, no del modo como actúo en tanto gobierno; y si se tiene un enemigo externo como el Imperio, pues, mucho mejor. De allí que siempre vean a los pueblos como menores de edad y como a los que hay que decirles cuál es la verdad, mostrarles el camino e irlos llevando, empujarlos para que alcancen la verdad, y si se niegan a alcanzarla, pues fusilarlos, apresarlos, reprimirlos, someterlos, porque no se atrevieron a alcanzar la verdad.

“ESTOS DRAMAS SIEMPRE TIENEN UN ACTO FINAL”

¿Significa que lo que viene ahora en Venezuela es una etapa de resistencia?
No es lo que viene, es lo que ha estado sucediendo en mayor o menor medida según el momento, según el tiempo desde el año 1999 hasta aquí. Lo que viene ahora es otra cosa, lo que viene es el despejamiento de la situación, es el desenlace de una tragedia, la tragedia de una enorme esperanza que enamoró e ilusionó a muchísimos venezolanos, y que engendra la tragedia de un país mucho peor, de un país que vuelve a tocar la posibilidad del hambre, pero que por sobre todo toca, en términos reales, el peligro de pensar con cabeza propia, el riesgo de no opinar como el gobierno, de ser disidente, lo que en términos concretos puede significar cárcel, persecución, asilo, represión de todo tipo. Estos dramas siempre tienen un acto final, que es un desenlace donde la oscuridad cede el espacio ocupado a la luz.
¿Cómo interpreta usted el haber colocado en manos de los militares el control de la producción y distribución de alimentos? ¿Finalmente aceptó Maduro su incapacidad para el manejo del problema?
Si lo aceptó o no, no te lo sabría decir sino a través de una conjetura. Mi conjetura es que si hizo eso es porque consciente o inconscientemente se percató de que es una tarea que está por encima de sus posibilidades. Pero eso tiene un trasfondo más importante, que reside precisamente en el trasfondo de la ideología marxista, de la ideología totalitaria, como es el de imponer orden.
La sociedad tiene que ser una sociedad de orden, de disciplina, de obediencia, de ordeno y mando. Esa sociedad rumbera donde cada quien piensa con cabeza propia y es capaz intentar realizar su propio destino, es una sociedad desordenada que lo que conduce es a que la maldad se imponga. Entonces, una sociedad donde no hay disidencia es perfecta para un presidente de ideología, porque su ideal de paraíso es donde las órdenes las da él, y los demás estamos ahí para cumplirlas.
Son numerosos los casos de militares enriquecidos al frente de las finanzas del Estado, ¿no le parece preocupante esta situación que al menos despierta suspicacias?
En Venezuela hay una mitología que no sé quién se la creyó, de que los militares eran incorruptibles. Yo trabajé algunos años en la Contraloría General de la República, y con conocimiento de causa puedo decir que los casos más sórdidos de corrupción tenían que ver con el mundo militar. ¿Pero es entonces verdad que sólo por el hecho de serlo todo militar es corrupto? No.
Los militares durante la democracia no fueron ni más ni menos corruptos que algunos o muchos civiles, sólo que, como decía Churchill, “el poco poder corrompe poco, pero el mucho poder corrompe mucho”. Mientras más poder tienes, más posibilidad tendrás de corromperte, porque no hay controles, y si se está prevalido de la fuerza, con más razón. Aunque la corrupción es un hecho generalizado que atrapa por igual a militares y a civiles.
¿Qué piensa sobre una agrupación política que le impide a sus correligionarios manifestarse en contra de sus desaciertos y errores porque los excomulga, los execra y etiqueta de enemigos y traidores?
Que no es una organización política, es una organización policíaca o cuartelaria con nombre de partido político. El partido político por definición, polis, lo variado, lo múltiple, lo que se somete a discusión, lo susceptible de ser zanjado o consensuado, es para crear un espacio de discusión, para el debate, para la participación colectiva en una obra común. El partido no es una recua donde hay un señor que lleva el látigo y los demás no son sino bestias de carga.
¿A aquellos quienes desconocen la autocrítica y persisten en el error contumaz, qué moral, qué ética les asiste para erigirse en poseedores de la verdad?
El rasgo más terrible que una persona puede exhibir es creer que posee la verdad, porque una vez que cree eso, se cree también con el permiso de hacer cualquier cosa, porque lo suyo es la verdad y el resto está equivocado, está en la mentira, en la oscuridad. Lo peor y lo más peligroso que le puede ocurrir a alguien, sobre todo si tiene poder, es creerse poseedor de la verdad. Primero porque la verdad no existe en ninguna parte, nadie va a una tienda y pide tres kilos de verdad.
La verdad es un hecho que se construye, que se va haciendo entre todos. Los antiguos griegos, y mucho antes que ellos lo hindúes, fueron los primeros que se plantearon la pregunta de qué es verdadero, qué es real y qué no lo es. La verdad, por lo demás, es cambiante, es el hecho más dúctil que hay en la historia. La ciencia vive de negarse a sí misma para seguirse impulsando, y así toda verdad, estética, ética, científica, racional, anímica, etcétera. De allí el peligro de erigirse en detentor de la verdad.
¿Por qué un pueblo, un conglomerado social, es susceptible de ser movido, manejado, utilizado en el sentido de una idea o de un propósito político?
No hay nada más encantador para usted o para mí, que alguien nos diga: “hay un camino a la verdad y es este”, y que además logre convencernos, porque todos queremos eso, todos queremos vivir en el paraíso, en el fondo nuestro deseo último es ir al paraíso, y si el paraíso estuviese en la tierra, tanto mejor. Ahora, en ese encantamiento no incurren solamente los pueblos, entendiendo por tal, la gente que no tiene suficiente formación, que por su propia condición es más susceptible de ser engañada, no.
Aquí el chavismo comenzó con los notables, gente muy preparada, gente muy culta, gente con mucha experiencia, gente incluso que habían sido funcionarios de Estado en altísimos cargos. El presidente Linares Alcántara, escuchando a sus ministros, decía en una reunión de gabinete: “Qué bruta es la gente inteligente”; y en efecto, una persona inteligente puede ser muy torpe a la hora de interpretar, de valorar qué es lo que el país necesita. Los títulos no son una barrera infranqueable para los hechizos y los encantamientos. Por eso es que pueblos tan cultos como el alemán cayeron en brazos del hitlerismo.
¿A qué se debe la resignada pasividad del venezolano ante el desastre que vive el país?
Estoy en desacuerdo con esa formulación, creo que es una pregunta que si nos la tomamos en serio no tiene asidero real. Una buena parte del país ha venido resistiendo desde 1998 incluso, y antes, cuando comenzó a venirse abajo el llamado puntofijismo, después de modernizar a Venezuela, de construir una economía productiva rica, después de convertir a Venezuela en un país que comenzaba a desarrollarse, de construir un sistema de partidos democráticos que fue estudio en las facultades de ciencias políticas de casi todo el mundo, en concreto de Estados Unidos y de Francia, que yo lo viví.
Ciertamente, una y otra vez puede haber decaimiento y puede haber caídas, porque nunca nada está por completo asegurado, nada podemos darlo por definitivo, por inamovible, y mucho menos por eterno, sobre todo aquí en esta tierra que se caracteriza por su indocilidad. Este pueblo sigue resistiendo. No es verdad que todo el país está entregado. Todos los días, a todo lo largo del país, hay manifestaciones de protesta, de rebelión, de resistencia. Si revisas las encuestas, el 90% está en contra de este gobierno, y ese 90% antes creía que sí, que el señalado por él, sería el mejor de los mundos posibles. ¿Por qué el gobierno no quiere el revocatorio?, ¿por qué no quiere las elecciones regionales?, porque sabe que el resultado ya está cantado y le es adverso. Este gobierno no va a ganar nunca más una sola elección, no tiene posibilidades y ellos lo saben, el camino democrático conduce al gobierno a su caída definitiva.

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