viernes, 26 de agosto de 2016

Reflexiones II

Eduardo Fernandez



Lo que tenemos que lograr es que el país produzca más y produzca mejor. Con control de cambios y con control de precios, con expropiaciones y con confiscaciones, con el imperio arbitrario de autoridades políticas en el manejo de la economía, no podremos jamás producir más ni producir mejor.

De lo que se trata es de llenar los anaqueles de nuestros mercados de bienes y servicios como ocurre en cualquier economía medianamente organizada. Los mercados en Colombia o en Aruba o en Curacao o en Trinidad o en la República Cooperativa de Guyana o en Brasil o en Panamá, están llenos de bienes y de servicios. Para solo hablar de los países más cercanos a Venezuela y para no mencionar a los más desarrollados.

¿Porque ocurre esto en Venezuela? Muy sencillo, en ninguno de esos países se intenta aplicar un modelo socialista de intervención arbitraria del estado en la economía como en Venezuela.

Lo grave es que la consecuencia de los errores económicos en nuestro país está a la vista: cada día hay más pobres y cada día los pobres son más pobres. ¿Cuánto tardará el país en reaccionar frente a esta realidad? No lo sabemos. En cualquier caso, ninguna cantidad de represión o de violencia logrará calmar la indignación colectiva.

El salario mínimo en Venezuela es el más bajo de los últimos 27 años y el aumento salarial que acaba de anunciar el Presidente de la República no cubre ni el 10% del impacto inflacionario.

Un amigo me decía, que antes él iba al mercado y colocaba unos billetes en la guantera de su carro. Salía del mercado con los productos en la maleta del carro. Ahora lleva los billetes en la maleta y coloca los productos que compró en la guantera.

El símil refleja el horror del desabastecimiento, de la inflación y del deterioro del poder adquisitivo del salario.

Por el camino que vamos, los próximos meses serán todavía peores en materia de desabastecimiento y en materia de inflación. No hay manera de corregir la situación sin un cambio radical en la orientación de las políticas económicas y sin un cambio radical en la orientación política del país. Cambio que consiste en la sustitución de la política de la confrontación y de la polarización por una política que busque interpretar un sentimiento de unidad nacional.

Seguiremos conversando.
Eduardo Fernández
@EFernandezVE

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