domingo, 24 de agosto de 2014

Francisco Monaldi: “Lo lógico no es vender Citgo, por eso creo que la van a endeudar más”

(tomado de PRODAVINCI) 


Francisco Monaldi siempre está atento a las noticias de Venezuela. Es parte de su trabajo como director del Centro de Energía del IESA y como profesor visitante de la Universidad de Harvard. Pese a vivir en Boston, cuenta que le basta con encender el televisor para ver la propaganda de una fundación que les recuerda a los pobres de Massachussetts que el pueblo de Venezuela y Nicolás Maduro generosamente le dan combustible y calefacción a las zonas necesitadas. “Antes se hablaba de Chávez, pero con su muerte pasó un año sin que se hiciera la propaganda. Como ya se renovó el contrato, lo están anunciando de nuevo y ahora con Maduro. El hijo de Robert Kennedy, Joe, tiene una fundación con un gran peso en el estado y mantiene una estrecha relación con Venezuela. Son cosas que le han dado piso político al gobierno, le ha abierto las puertas de ciertos grupos en los Estados Unidos que se benefician de los subsidios y es un gran instrumento político para Venezuela”.
En un reciente artículo de Prodavinci, el periodista Andrés Rojas Jiménez explora el caso deCitizens Energy Corporation, la fundación bostoniana de Joe Kennedy que mantiene el subsidio venezolano, junto a la notable influencia de CITGO en el cabildeo de lobistas estadounidenses. Para expertos como Francisco Monaldi, este fenómeno es muy claro: “Subsidios como los de Boston y el Bronx hacen que surjan sentimientos favorables hacia Venezuela en ciertos sectores de la población. Compran una recepción favorable con personajes, como Sean Penn, que ven a Venezuela como un actor con una agenda progresista. Y no sólo dentro del país, sino también afuera”.
Monaldi resalta que unas de las grandes utilidades que Hugo Chávez le encontró a CITGO fue el gran peso que tienen sus ingresos económicos en las estrategias de la política exterior venezolana y la vocería estadounidense favorable a la causa revolucionaria: “Además es una empresa muy importante que, pese a sus problemas, sigue siendo la séptima refinadora de Estados Unidos. CITGO procesa 750.000 barriles diarios de petróleo y alrededor del 60% de esos barriles son pesados. Eso lo convierte en un gran activo para un productor de pesados, como es el caso de Venezuela”.
No es la primera vez que el gobierno venezolano se plantea vender sus refinerías. En el pasado reciente liquidó las que poseía en Alemania y Suecia. ¿Por qué cree que intentan vender Citgo justo en este momento?
Al parecer hay varias razones. Una de ellas es que el precio de las refinerías ha subido en los Estados Unidos porque se incrementaron los márgenes de ganancia en refinación. En ese sentido, pareciera ser un “buen momento” para vender porque los precios están altos. El presidente Chávez se había quedado con una idea de que CITGO valía más de 10.000 millones de dólares, porque ése era el valor del que le habían hablado hace diez años. Después eso bajó mucho y no hubo mayor entusiasmo hacia la venta. Hay que recordar que este régimen llega al poder diciendo que se deben vender todos los activos de la internacionalización de PDVSA y que eso había sido una traición a la patria. De hecho: David Paravicini ha estado diciendo en estos días que sería “corregir un error histórico” y, si lo plantea en esos términos, no hay mucho que discutir.
¿Es dable plantear todo el proceso de internacionalización de PDVSA como un error histórico?
Decir eso es una forma rara y bastante inocente de ver el negocio petrolero. La internacionalización de PDVSA empezó durante el gobierno de Luis Herrera Campins con la compra de los activos de Europa, fundamentalmente en Alemania. Después, en el gobierno de Lusinchi, quien había sido muy crítico de la operación de Luis Herrera, terminó profundizándose mucho más: se compró la mitad de CITGO y luego el resto.
¿Qué pasaba en el mundo energético cuando decidieron comprar CITGO?
En los años ochenta, el precio del petróleo venía bajando y la OPEP se la pasaba recortando producción, hasta que Arabia Saudita se cansó de ese proceso y decidió que se acababa la cosa y que había que producir más. En 1986 Venezuela empezó a subir la producción rápidamente, abriendo la producción que había recortado. Después le quedó claro que se deben hacer nuevas inversiones y de ahí nace la Apertura Petrolera a principios de los noventa. En la parte de colocación de crudos, Venezuela llegó a la conclusión de que si vas a tener una estrategia de incrementar producción, y dado que la cesta venezolana se estaba haciendo cada vez más pesada, el país debía tener refinerías para procesar ese crudo extrapesado que no era fácil de colocar.
Claro: la parte más rentable suelen ser los productos derivados de los crudos livianos.
Exacto. ¿Qué es lo que se consume más? Los productos finales como los distintos tipos de gasolina y los petroquímicos. De un barril liviano sacas mucho más de esos derivados que valen mucho, pero de un barril pesado sacas menos de eso y más de productos menos valiosos como los residuales del tipo diesel o fuel oil para producir electricidad. La mala noticia para Venezuela es que nos estamos moviendo hacia el crudo pesado, que es un producto del cual se derivan menos productos de calidad.
Sin embargo, seguimos teniendo las reservas probadas más grandes.
Venezuela tiene las reservas más grandes de petróleo extrapesado pero, por ejemplo, Arabia Saudita tiene un petróleo que no sólo no cuesta nada sacarlo, sino que es de primera calidad. Y, como es muy liviano, con ese crudo se elaboran muchos productos de alto valor.
¿Cuáles son los activos que posee CITGO en los Estados Unidos?
Es muy interesante que en todo este período hayan evaluado muchas veces la venta de CITGO, pero no se ha concretado. Estamos hablando de casi 15 años, en los cuales vendieron todo lo de Alemania y Suecia e incluso también salieron de algunas refinerías en los Estados Unidos. Venezuela tiene en Estados Unidos dos tipos de activos: los que controla a través de CITGO, como las refinerías de Lake Charles (Lousiana), Corpus Christi (Texas) y Lemont (Illinois); y los que tiene directamente con PDV América, que es una subsidiaria de PDVSA. Casi todos los que estaban fuera de CITGO han sido vendidos. Aún queda la mitad de la refinería de Chalmette con Exxon Mobil y otra: Sweeny, en la que Conoco Phillips le hizo una demanda a PDVSA y se quedó con la mitad de la infraestructura por una violación de contratos. Eso fue lo que prendió las alarmas de PDVSA sobre las posibles implicaciones futuras que tiene poseer activos en Estados Unidos.
¿Cuán importante cree que ha sido el papel de esta compañía en la política internacional venezolana?
Cuando no pudo vender CITGO, Hugo Chávez descubrió que tenía una serie de atractivos como, por ejemplo, la influencia que le da en la política norteamericana. Últimamente se han publicado varios trabajos muy interesantes sobre cómo Venezuela usó CITGO para pagar lobistas a favor de Siria, Corea del Norte y Libia. CITGO hace un cabildeo muy fuerte por los intereses de Venezuela en Estados Unidos y eso tiene una gran utilidad. A pesar de que gente como Bernard Mommer, que es de los grandes críticos de la internacionalización, sigue siendo uno de los arquitectos de la política petrolera, existe gente dentro de PDVSA como Nelson Martínez, actual presidente de CITGO, que tiene buena relación con Nicolás Maduro y es una persona que le ve un mayor valor desde el punto de vista estratégico a la existencia de esta empresa.
Aparte de la reciente subida en los precios de las refinerías, ¿existe otra razón para plantear la venta de esta empresa?
El gobierno venezolano está desesperado por dólares. Tiene una mala situación: más compromisos en dólares que las divisas que le entran a PDVSA. Por lo tanto, es una prioridad obtener esos ingresos. Eso se ha hecho mucho más urgente por no tomar decisiones en su momento: el gobierno no ha devaluado, no ha subido la gasolina y pasa el tiempo, así que cada vez están más desesperado por recursos.
¿Otro elemento sería las posibles decisiones contra Venezuela en el arbitraje con Conoco Phillips y Exxon Mobile?
Claro, porque una decisión en contra podría significar entre 7.000 y 10.000 millones de dólares que Venezuela tendría que desembolsar. Si tenemos activos de este calibre en Estados Unidos con un valor de 8.000 o 9.000 millones de dólares, eso le crea una vulnerabilidad al gobierno venezolano. Estas empresas pueden ir a tribunales norteamericanos a decir que, si no les pagan, toman el control y embargan esos activos. Y aunque eso no es algo sencillo de hacer legalmente, ciertamente es una pistola cargada contra Venezuela. Al día siguiente de la decisión arbitral en contra, el árbitro le diría al gobierno que le debe varios miles de millones de dólares a Conoco y Exxon. Y ahí la pregunta es: ¿cómo los va a pagar? O acepta n un plan de pagos rápido y se sientan a negociar, o esas empresas pueden ejecutar una estrategia legal.
Uno de los argumentos esgrimidos por el alto gobierno es que CITGO da pérdidas. ¿Es cierto ese señalamiento?
En el negocio petrolero las ganancias extraordinarias ocurren en la extracción de crudo, porque eso es un producto escaso que se concentra en muy pocos países a los que esta actividad les genera grandes beneficios. Para ponerlo sencillo: el costo de producción en los países de la OPEP, incluyendo Venezuela, está por debajo de 20 US$ y se vende por $100 o más. Pero el crudo no se consume, sino los productos refinados. Entonces tienes que preguntarte: ¿quiero tener esa capacidad de refinación o, simplemente, se lo vendo a terceros? Y eso es algo que hay que analizar desapasionadamente, porque la refinación es un negocio donde las ganancias no son extraordinarias: si manejas mal ese proceso, pierdes dinero. Eso sería un argumento para decir que Venezuela no se debería meter en refinación, porque eso es algo que lo hace mucho mejor una empresa estadounidense especializada como Valero. Sin embargo, también hay un tema estratégico porque no producimos petróleo genérico sino pesado. Y esos crudos se deben procesar en refinerías de conversión profunda, que son industrias que requieren una inversión muy grande que debe ser especializada en tu tipo de producto.
En caso de que se llevara a cabo la venta, ¿quién va a hacer esa inversión especializada para procesar los crudos venezolanos?
Si Venezuela desea seguir cayendo en su producción, lo que sería un pésimo plan, no necesitaríamos tener capacidad de refinación. Sin embargo, todas las declaraciones del gobierno apuntan a seguir con los planes de subir la producción en la Faja Petrolífera del Orinoco. Pero tenemos que ver dónde colocar esos crudos: Venezuela acaba de cerrar, no hace mucho, una refinería que tenía en las Islas Vírgenes, llamada Hovensa, donde procesaba crudos pesados. La cerró porque no le daban los márgenes. Eso nos quitó otro espacio para procesar crudos venezolanos pensando en un cliente como China, que es la perspectiva de la que más se habla. Si vendemos CITGO, quedarán menos espacios para procesar.
¿Cómo ve usted ese nuevo mercado que es China para los crudos del país?
Es el nuevo mercado, pero seguimos vendiendo más petróleo a los Estados Unidos que a China. Y sigue siendo mucho más rentable el mercado estadounidense que el chino, ubicado en el otro lado del mundo y donde los costos de transporte quitan una buena parte del margen de ganancia.
¿PDVSA paga todos los gastos del transporte de petróleo a China?
Se habla mucho de esos acuerdos, pero no es cierto que le demos a los chinos el petróleo regalado. Lo que pasa es que al venderlo en un mercado cuyos costos son más altos, debemos pagar parte o toda la cuenta de transporte y eso reduce las ganancias. El norteamericano es nuestro mercado más atractivo y rentable. Y no me cabe la menor duda de que eso es algo que entienden Rafael Ramírez y todo el alto gobierno. Por eso lo que dicen es que si venden Citgo van a dejar amarradas esas refinerías a contratos de suministros con Venezuela. Lo que pasa es que eso hace mucho más difícil que alguien quiera comprar la empresa, porque nos hemos convertido en un suplidor poco confiable. Además, los chinos no están desarrollando la capacidad de procesar nuestros crudo a la tasa que requeriría Venezuela si perdemos el mercado norteamericano.
¿China no tiene la capacidad técnica para manejar la mayoría de la producción del país?
No, porque simplemente no han invertido en la refinación de crudos extrapesados. Los chinos tenían un plan para expandir brutalmente su capacidad de crudos, pero lo han retrasado porque Venezuela no cumple la meta de subir su producción. Nosotros les íbamos a suministrar ese crudo pesado, pero ahora extraemos menos que cuando se iniciaron estos planes. Eso hace que los chinos hayan retrasado su prioridad. Además, ellos habían estimado que el mundo iba a estar inundado de petróleos pesados de Venezuela y Canadá, por lo que pronosticaban que iba a escasear el petróleo liviano. Pero resulta que hubo esta revolución del fracking en Estados Unidos y están produciendo 1.000.000 de barriles más de crudos livianos. Y eso ha generado una abundancia de este tipo de petróleo, así que los chinos están menos apurados.
¿Qué otro gran mercado en expansión tiene el país?
El otro mercado que nos queda es India. De hecho, el mercado con el que se ha sustituido a Estados Unidos no es China, que ya lo venía trabajando el gobierno desde hace tiempo, sino India. En los últimos dos años nuestras exportaciones a ese país han aumentado brutalmente, pero es un mercado coyuntural porque la única razón por la que India necesitó de Venezuela, México y Colombia era porque Irán tiene sanciones y ha tenido que reducir significativamente sus exportaciones.
¿A qué se refiere con que Venezuela es un suplidor poco confiable?
Es el caso de la refinería de Sweeny, por ejemplo, se han tenido problemas para suministrar lo que estaba previsto y ya no somos el famoso suplidor confiable. Hasta hace dos años Venezuela tenía una situación súper privilegiada que era la siguiente: como las refinerías del Golfo de México procesan crudos pesados como los venezolanos y Estados Unidos estaba subiendo la producción de crudos livianos con el fracking, hubo una sobreabundancia de livianos y escasez de crudos pesados. Eso nos favoreció tremendamente. Al punto de que nos estaban pagando por nuestro petróleo más que lo establecido en el marcador WTI.
¿Todo esto empieza a cambiar con la arremetida del petróleo canadiense?
Los canadienses están desarrollando una capacidad brutal de crudos, igualitos a los de la Faja del Orinoco, en las arenas bituminosas de Athabasca, en Alberta. Este crudo está empezando a invadir el mercado norteamericano pero, por ahora, tienen un problema: el transporte. Lo mejor para el petróleo es transportarlo por vía marítima o por oleoductos, pero la alternativa de camiones y trenes es muy costosa. Por ahora los canadienses no tienen la capacidad de establecer oleoductos para meter el petróleo de Calgary hasta la costa del Golfo de México.
¿Esos obstáculos quedarían resueltos con el proyecto del Keystone Pipeline?
Claro, porque el Keystone Pipeline sería un gran oleoducto que llevaría 1.000.000 de barriles de crudo desde Canadá hasta nuestro mercado estadounidense: está diseñado para perjudicarnos. Eso sólo busca quitarle el mercado a Venezuela y a México, ¡es impresionante! Ahora está trabado porque los ambientalistas están contra el oleoducto, pero en las discusiones del congreso sobre el tema, los argumentos a favor son que no van a tener que depender de un país poco confiable como el nuestro… y ponen fotos de Chávez.
¿Cómo incidiría la construcción de este oleoducto en la participación venezolana en el mercado de Estados Unidos?
Ese proyecto se va a aprobar en algún momento. No tengo dudas, porque es demasiado beneficioso para las políticas públicas en Estados Unidos. Pero hoy en día los canadienses transportan su petróleo en tren y eso es carísimo. Están dispuestos a bajar sus precios para ganar el mercado y quitárselo a Venezuela y a México, porque ellos no tienen otro mercado natural. Por eso están dispuestos a reducir sus márgenes de manera notable: llegan a venderlo 35 dólares por debajo del precio internacional del WTI sólo porque quieren colocarlo. Desde hace año y medio, Venezuela empezó a perder su mercado por los canadienses y tenemos que descontar el crudo a un valor más bajo, porque son un competidor formidable. Eso abre diversas perspectivas como que uno de los potenciales compradores de CITGO sea alguien que quiera colocar crudo canadiense. Si yo fuera asesor del gobierno mexicano, le estaría diciendo a Pemex que le compren CITGO a Venezuela.
¿Cree que existe consenso en el gobierno sobre la venta de estos activos?
Todo nos indica que dentro del gobierno no hay consenso sobre esta decisión. Nelson Martínez, el presidente de CITGO, es una persona cercana a Nicolás Maduro y aparentemente no está de acuerdo con la idea de venderla. Por las informaciones que he obtenido internacionalmente, creo que no es cierto que haya ofertas reales y claras por CITGO. Por ahí circuló que ya hubo un inicio de negociación, pero mi información es que no ha habido ninguna oferta formal. Sí es cierto que Lazard, el famoso banco francés, está asesorando a PDVSA en esto. Es decir: es inminente que se va a ofertar y se buscará a quién está interesado, pero mi impresión es que es muy posible que lo que se termine haciendo sea vender una de las refinerías.
¿Qué consecuencias tendría la venta de CITGO a largo plazo en las estrategias de desarrollo energético del país?
Creo que, desde el punto de vista estratégico y a largo plazo, es una mala decisión. Venezuela va a tener que colocar más crudos pesados, tendrá que competir con Canadá y el mercado de Estados Unidos sigue siendo uno de los más importantes, a pesar de que se está reduciendo. Es una decisión cortoplacista, porque Citgo tiene una deuda cercanas a los 2.000 millones de dólares. Supongamos que obtenemos, según las mejores estimaciones que he escuchado, unos 8.000 millones de dólares por la venta. Si a eso le restamos la deuda, quedará un poco más de 6.000 millones y eso este gobierno lo gastaría en pocos meses, sólo en gasto corriente. Si me dijeran que esos 6.000 millones de dólares se van a invertir en los proyectos de la Faja, que está súper necesitada de inversión, y con eso se van a cumplir los planes de producción, igual creo que sería una mala opción… pero por lo menos tendría una racionalidad. Lamentablemente, la gran pregunta es en qué van a usar esos millones de dólares. Lo más triste es saber que buena parte de esta venta ocurre porque no se han tomado otras decisiones y, al posponerlas, harán que se salga de CITGO para apagar un fuego previo y sólo darle más dinero al gasto corriente.
¿Qué otra opción de venta tendría el gobierno en este caso?
Esto se debe discutir desapasionadamente, perolo lógico no es vender Citgo. Por eso creo que la van a endeudar más. Pienso que se van transar por lo siguiente: venden la refinería de Lemont, que no debe superar los $2.000 millones, endeudan a CITGO un poco más, la hipotecan con otros acreedores y todo ese dinero se lo pasan a PDVSA para que pueda afrontar sus gastos corrientes.
Puedo estar equivocado pero, lamentablemente, creo que eso puede pasar.

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