miércoles, 28 de septiembre de 2016


                        TODO EL PODER A LA MUD

TRINO MARQUEZ

Las decisiones de las señoras del CNE orientadas a  levantar barreras inconstitucionales al referendo revocatorio (RR) perseguían dinamitar la MUD. Exacerbar las contradicciones internas inevitables en toda alianza política amplia que reúne visiones diferentes del Estado y la sociedad. El peligro fue conjurado el 26 de septiembre,  luego de unos primeros momentos de incertidumbre. La MUD no respondió inmediatamente la agresión, no porque esperara que las doñas de la cúpula electoral pavimentaran la vía para que el RR circulara por una autopista de seis canales, sino porque era preciso asimilar el golpe, emitir una respuesta categórica y sustentable,  preservando la cohesión de la plataforma unitaria. Los jerarcas del régimen se cayeron de un coco. Fueron ellos quienes quedaron perplejos ante la madurez y firmeza de la MUD. Los dirigentes opositores se tomaron el tiempo necesario para compactar las posiciones internas –desde María Corina hasta Julio Borges- y amalgamar a sectores de la sociedad civil: sindicatos, gremios y asociaciones. Que haya sido Henrique Capriles quien cerrara el acto fue muy importante.

        El cuadrilátero donde se escenifica la pelea cambio de contendores. Ya no se trata de la rivalidad entre el Gobierno y la MUD, sino entre un Gobierno impopular e ilegítimo y el país.

        Vendrán nuevos ataques a los sectores democráticos. La represión selectiva o indiscriminada continuará. La Contraloría acosa a Capriles. Maduro amenaza a Henry Ramos. A Leopoldo lo aíslan. A Daniel Ceballos y a Braulio Jatar los ruletean como si fuesen rehenes. Ledezma y Rosales permanecen presos de forma arbitraria. Hostigarán a más periodistas, fotógrafos y camarógrafos. El régimen, al torpedear el RR,  ha ido convirtiéndose en un régimen de facto. Está allanando el camino para impedir que se realicen las elecciones presidenciales de 2018. El globo de ensayo es el bloqueo al RR, y la postergación indefinida de las elecciones de gobernadores y, desde luego, de las de alcaldes, previstas para 2017. En este momento están congeladas toda clase de elecciones: sindicales, gremiales, autoridades rectorales y decanales. En la UCV no se realizan comicios desde hace ocho años para elegir el cuerpo rectoral y decanal. Cualquier consulta en la que el oficialismo pueda perder será postergada, anulada o amañada. El principio de la soberanía, antes defendido y enarbolado, ahora es birlado.  El voto popular es el arma frene al cual tiemblan los chavistas.

        Que la MUD haya reafirmado la ruta electoral representa un gran acierto. Las condiciones fijadas por el oficialismo para recoger 20% de las firmas son ilegales, inconstitucionales e inmorales.  El cardenal Uros Sabino fue categórico. Pero, ocurre que el país se encuentra secuestrado por una camarilla inescrupulosa. La virtud de la MUD reside en haber entendido que en situaciones de plagio la opción se reduce a negociar con los captores, tal como sucede con los secuestros en la vida cotidiana. Un padre puede indignarse cuando le secuestran un hijo, pero queda sin alternativa: tiene que llegar a acuerdos con los plagiarios para salvar la vida del hijo. No hacerlos es condenarlo a muerte en nombre de principios generales.

        Los días 26, 27 y 28 de octubre tienen que convertirse, tal cual dice el documento de la MUD, en una jornada de resistencia, movilización y protesta pacífica nacional que les demuestre a los venezolanos escépticos y al resto del mundo que queremos cambiar el régimen de Maduro, aplicando los instrumentos constitucionales aprobados por el régimen por amplia mayoría y plasmados en la Carta Magna cuando hegemonizó la Asamblea Constituyente en 1999.

        La única organización capaz de liderar la jornada revocatoria, organizar y movilizar la gente y mantener un plan de lucha coherente y de largo aliento es la MUD. Esta tribuna unitaria puede y debe recibir el apoyo de las demás organizaciones sociales. La defensa de la democracia y la labor de rescatarla de los escombros en que la colocó el régimen corresponde a toda la nación, bajo  la conducción de esa instancia coordinadora. Cualquier intento por debilitarla o desconocer su autoridad sería un acto irresponsable y, en la práctica, colaboracionista. Sin la MUD el régimen tiene garantizada una larga vida. Su obligación será corresponder a la confianza que la gente ha depositado en ella.

        Vale la pena reproducir el latiguillo: todo dentro de la MUD, nada fuera de la MUD, nada contra la MUD.


        @trinomarquezc

         

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