martes, 5 de abril de 2016


REVOCATORIO: UN NUEVO GOBIERNO


FREDDY NUÑEZ

Salomón Rondón, figura estelar de la vinotinto, dio recientemente unas declaraciones a un periódico inglés, donde expresó su angustia por la terrible inseguridad que se vive en Caracas. No dudó en calificarla de invivible. Dejo traslucir su preocupación por la permanente violencia desatada. Este drama lo padece toda Venezuela, por eso escuece tanto el cinismo del régimen al pretender aparecer ante el mundo como un factor comprometido con la paz en Colombia, fungiendo de “acompañante” en las conversaciones entre ese país y los grupos narcoterroristas, cuando aquí los ciudadanos estamos a merced del hampa. Ya hay zonas incluso, sometidas a toque de queda por las bandas organizadas.  Hay cifras que lo dicen todo: En Colombia, luego de 54 años de conflicto armado entre gobiernos y grupos terroristas equipados con armamento sofisticado producto del narcotráfico, el secuestro, la vacuna etc, se contabilizan 220 mil muertos. En Venezuela, durante los últimos 16 años de “revolución bonita”, las estimaciones de ONG estudiosas del tema, tasan la cantidad de homicidios cometidos en 250 mil. Según las cifras del organismo de la ONU que estudia la materia, en el odiado imperio, con más de 300 millones de habitantes, el promedio de homicidios por cada 100 mil habitantes, es de 4.7; en nuestro país, según el Observatorio Venezolano de la Violencia, en el año 2015, se alcanzó un promedio de 90 homicidios por cada 100 mil habitantes. La expectativa del país luego de las elecciones del 6D, de que el régimen asumiera con responsabilidad democrática la voluntad expresada por el pueblo, y propiciara acuerdos básicos de gobernabilidad con la Asamblea Nacional, ha sido rechazada y violentada por este. Al propio tiempo, continúan exhibiendo una ineptitud colosal que solo garantiza la profundización de la crisis. “El que tenga ojos que vea, el que tenga oídos que oiga”, ya la ciudadanía ha comenzado a expresar su desesperación ante la falta de medicinas y alimentos, y en el caso de la inseguridad, los linchamientos y los intentos de tal son manifestaciones de ella. El aumento de las colas y los brotes de violencia que ocurren en ellas,  indica la convicción de que la situación general solo puede empeorar. Pareciera que vivimos una película de terror, donde siempre se está en tensión, a la espera del nuevo sobresalto, de la nueva tragedia. La realidad nacional configura un cuadro que apunta a la urgente necesidad de cambiar el gobierno. No se trata solo de revocar a Maduro, se trata de eso y de concretar la celebración de elecciones que le permitan al país buscar opciones de gobierno para acometer con rapidez las tareas de sacar al país del barranco. El esfuerzo nacional de convocar y movilizar al país con el objetivo del referéndum revocatorio, debe ser asumido por todos, no solo por Capriles. No hay excusas. Por allí he leído el irresponsable argumento según el cual hay que dejar que el país explote, para dejar al gobierno como único responsable, y llegar tranquilamente a diciembre a ganar las gobernaciones. Lo que ocurra de aquí a diciembre arrastrará a todo el mundo. Vicente Bello, a quien conozco desde hace años como persona responsable y profesional electoral eficiente, declaró recientemente que desde el punto de vista técnico y de los tiempos, es perfectamente posible efectuar el revocatorio este año. Eso sí, hay que movilizar al país, señalarle la ruta menos susceptible de ser boicoteada por el gobierno. Que ese 80% que exige cambio, según las encuestas, se exprese exigiendo su celebración. No entendería el país que con una correlación de fuerzas abultadamente desfavorable al gobierno, los partidos eludan su responsabilidad. ¿Dialogar con el gobierno? Siempre. Pero teniendo claro que el interés nacional es salir de la crisis, y esto solo es posible cambiando el gobierno. El problema no son solo los incapaces y corruptos que todo lo han destruido, se trata de cambiar este modelo económico fracasado en el mundo y que solo garantiza una vida miserable llena de necesidades.

Freddy Núñez

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