domingo, 30 de octubre de 2016

La arbitrariedad del chavismo en las elecciones de Estados Unidos

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   LEOPOLDO MARTINEZ N.

EL NACIONAL

Venezuela y los desmanes del chavismo entraron en la contienda presidencial de Estados Unidos
Precisamente este momento, de arbitrario bloqueo al referéndum revocatorio presidencial, y de agravamiento de la crisis social y económica que asfixia a los venezolanos, Hillary Clinton escribió un editorial en español para el diario El Nuevo Herald, titulado Por una mayor unidad con América Latina, en el que al plantear su visión para el continente, dijo lo siguiente sobre nuestra Venezuela:
“Necesitamos mantener la presión sobre Venezuela y trabajar para encontrar una solución pacífica a la actual crisis política y humanitaria, como resultado del legado del régimen autoritario de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. No dudaremos en sancionar a los individuos que violen los derechos humanos o roben a sus conciudadanos, o en hablar a favor de los prisioneros políticos. A la vez que los venezolanos expresan su derecho constitucional a emprender un cambio de rumbo, deberían saber que no están solos; Estados Unidos está con ellos. Y utilizaremos nuestro liderazgo en Latinoamérica para asegurar que el resto de la región también se una en solidaridad”.
En pocas líneas reitera una política que inequívocamente ha mantenido la administración de Barack Obama de forma constante, pero al mismo tiempo prudente, intentando una amplia coalición regional para trabajar el delicado asunto; incluso involucrando los buenos oficios de el Vaticano, para apoyar de forma decidida las posiciones del secretario general de la Organización de Estados Americanos y paralelamente con acciones de cooperación económica y energética con Centroamérica y el Caribe, en tiempos en los que la crisis fiscal y la caída de los precios del petróleo no le ofrecen a Nicolás Maduro el escudo diplomático que el chavismo construyó y mantuvo por una década a través de Petrocaribe.
Clinton tiene muy claro el asunto y cómo tratarlo. Además de la credibilidad y respeto del liderazgo latinoamericano para abordar el desafío que plantea la absurda radicalización del gobierno en detrimento de sus compromisos con la democracia en el marco de la Carta Interamericana. Del otro candidato no se ha escuchado, por cierto, un solo planteamiento bien articulado sobre Venezuela o la región, pero el neo-autoritarismo demagógico y la división de la sociedad por Chávez entró también por la puerta mediática en los mensajes oficiales del partido demócrata y otras organizaciones independientes, como el Latino Victory Project. En estos spots se le recuerda a la primera generación de inmigrantes que vive en Florida provenientes de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Perú y Chile coómo líderes que se presentan como salvadores desde la antipolítica terminan representando un gran dolor de cabeza para la sociedad.
A Trump se le ha escuchado amenazar a Hillary Clinton con la cárcel, a través de un fiscal especial que la juzgaría por hechos sobre los cuales ya el FBI concluyó una investigación sin encontrar ninguna responsabilidad legal. También se le vio expulsar de una rueda de prensa al periodista Jorge Ramos, mientras le hacía una pregunta y últimamente enviar baterías de abogados a amenazar a los medios que hacen periodismo investigativo sobre hechos que lo comprometen en casos de abuso sexual, quiebras fraudulentas, posible evasión de impuestos y el fraude de Trump University, para declarar finalmente que de llegar a presidente promoverá nuevas leyes sobre la difamación (que en el federalismo de Estados Unidos es materia de competencia estadal, no federal), con el propósito de arremeter contra los medios independientes. Y que si llega a la Casa Blanca sacará del aire el famoso show cómico Saturday Nigh tLife, porque ha convertido sus extravagancias en material de humor y sátira.
La última aventura de Trump, ante la derrota electoral que se le viene encima (las mejores encuestas asoman una sólida ventaja de dos dígitos para Clinton), ha sido promover la organización de grupos “vigilantes” que deberán seguir sus instrucciones para intimidar a los electores inmigrantes (latinos o musulmanes), en una apelación francamente racista y xenofóbica. Igualmente ha dicho que solo reconocerá un resultado electoral que lo favorezca, e insinuó que si Clinton ganaba sus seguidores opuestos a las leyes de control en el acceso y uso de armas podrían tomar el asunto en sus propias manos. Sus militantes han proferido promesas de recurrir a la rebelión y la violencia si él pierde las elecciones, que encuentran una actitud deliberadamente de incitación. ¿Les recuerda a alguien? ¿A quién se les parece?
Creo que todos los latinoamericanos tenemos una experiencia en la historia contemporánea que mal recordar cuando se escucha hablar a Trump, particularmente los venezolanos que ya suman un contingente de electores visible en el sudeste de Florida. No por nada esta veta fue trabajada muy bien por las piezas de propaganda del partido demócrata y sus aliados, recordando a los Castro, Somoza, Pinochet, Noriega, Fujimori y, por supuesto, a Chávez. Estos mesías, que desembocan en la división social y el autoritarismo, vienen de la extrema izquierda o de la extrema derecha, y sus métodos, temperamentos o rasgos psiquiátricos son asombrosamente similares.
Ante este mensaje, la reacción agresiva de la canciller de Venezuela no se hizo esperar. En términos de difícil comprensión dijo en Twitter que es un abuso comparar a Chávez con Trump y que esa posición de los demócratas era arrogante y racista. La verdad, la referencia a la "arrogancia" parece un ejercicio de lo que psicología se conoce como "proyección" y nos quedamos sin entender su alusión al racismo, precisamente uno de los rasgos más visibles de Trump y difícilmente aplicable al partido demócrata y a Clinton, que impulsan una plataforma de inclusión social y lucha sostenida a lo largo de décadas por los derechos civiles de los afroamericanos, las mujeres, las minorías y, en particular, por la ruta a la ciudadanía de los inmigrantes latinos.
En la medida en que la cuestión de Venezuela entra en la contienda electoral de Estados Unidos, la espiral de deterioro que abruma al país luce desbordante. Da la impresión de que concluirán las elecciones en esa nación y las cosas seguirán empeorando en Venezuela, hasta el punto de convertir el asunto en prioridad para la política regional de Hillary Clinton, en los términos expuestos por su bien escrito e hilado editorial publicado en El Nuevo Herald.
Amanecerá y veremos.

Entretanto nos leemos por twitter 

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