jueves, 11 de octubre de 2012


EL TRIUNFO DE CHÁVEZ Y 

LA AUTOVICTIMIZACIÓN


    EMILIO NOUEL V.

Hugo Chávez ganó el 7O y sobre ese tema se pueden desarrollar muchos y profundos análisis desde distintos puntos de vista. Ya habrá tiempo para ello, en momento más sosegado.
Sin embargo, puede uno aventurar alguna aproximación a los resultados electorales, aunque no se cuente con los datos en detalle.
A mi juicio, pudiera abordarse el tema en tres dimensiones, que paso a comentar a continuación.
La primera podríamos llamarla pomposamente “estructural”, toca el fondo, la dimensión de lo cultural-político, el  mundo de los valores de la gente, de las creencias y también de las ideologías en su sentido más amplio.
En el 54% de la población que votó por Chávez se percibe algo que no es nada nuevo mencionarlo: una identificación con un tipo de liderazgo muy latinoamericano, y una visión anacrónica, asistencialista, sobre los asuntos del Estado; por cierto, no exclusiva de esa porción de venezolanos. En este sector, el mesianismo, el caudillismo, el populismo y el Estado como botín a repartir, son “valores” internalizados hondamente.
El líder fuerte, autoritario, carismático, hablachento y populachero es bien visto por este sector. En esta Venezuela, Chávez tiene fuerte arraigo y concita adhesión, él se parece a ella. De modo, que parte de la votación obtenida por el presidente el 7O tiene que ver con esta dimensión profunda del alma y la mente del venezolano.
La otra dimensión es la de las políticas sociales redistributivas que ha adelantado el gobierno durante estos 14 años. Aunque puedan ser criticadas en sus elementos técnicos, diseño, eficiencia o alcance, ellas han tenido sus efectos en la población de más bajos recursos, y repercutido, sin duda, en los resultados electorales.
Son miles de familias que reciben ingresos del erario público sin ninguna contrapartida para el Estado. La batería de subsidios es amplia. Aumentos frecuentes de sueldos y pensiones, controles de precios y alimentos baratos son algunas de las medidas que han favorecido la adhesión al gobierno.
Las distintas “Misiones” creadas por el gobierno garantizan a vastos sectores de la población unas cantidades de dinero y bienes, que les permiten cubrir sus gastos más apremiantes y otras cosas más. En las clases bajas, muchos, por vez primera, tienen un vehículo automotor (moto), un teléfono celular, una computadora, electrodomésticos para la casa, un financiamiento fácil y hasta han podido viajar por Venezuela y el exterior. Aunque con formación de muy baja calidad, deficiente, familias pobres ahora tienen hijos “doctores” que antes no tuvieron, gracias a una masificación de la educación universitaria.
Así, el temor a perder estas ventajas con una opción de gobierno distinta, obliga a quedarse de manera pragmática con el ya “conocido”, a pesar de que haya algunos asuntos o conductas que no gusten del presidente.
El tercer aspecto que podemos comentar como razón para el triunfo de Chávez, es el tipo de campaña electoral realizada.
Fue una campaña que como sabemos echó mano de todos los enormes recursos del Estado venezolano. Miles y miles de millones fueron dispuestos para tal fin. Fue bien pensada, diseñada y ejecutada.
La transmisión o reforzamiento del miedo a perder las “conquistas sociales” fue importante. Capriles, supuestamente,  acabaría con ellas, y no poca gente lo creyó. Las ofertas de última hora jugaron su papel. La creación de bonos especiales o el adelanto de su pago para los empleados públicos, el adelanto de pago de pensiones, aumento o promesas de aumento de sueldo,  todo esto debió tener sus consecuencias electorales favorables para el voto en favor de Chávez.   
Resalta, también, la organización el día de las elecciones, la operación galope que instrumentaron para llevar a miles de personas, muchas de ella víctimas del chantaje de las misiones y de diversas presiones. Sobre todo, la que se hizo a última hora del día 7O.   
Para aquel 55% pesaron más aquellas razones que los problemas de luz eléctrica, falta de vivienda, atropellos a los derechos humanos, regalos a otros países, alto costo de la vida, escasez de alimentos y la matazón que perpetra una delincuencia envalentonada.
Contra todo ese “Goliath” carismático, cargado de dinero, medios de comunicación e instituciones y empresas estatales, se enfrentó el “David” Capriles. Éste hizo una campaña admirable, dentro de lo que fueron sus posibilidades.
Su bien pensado y presentado mensaje pudo erosionar algunos de los factores señalados, pero quizás no hubo el tiempo suficiente para avanzar más en la captación de votos en torno a la opción que representaba la modernidad.
Aquellas, a mi modo de ver las  cosas, fueron las razones del triunfo de Chávez, y no supuestos fraudes electrónicos u otras artimañas inverosímiles.
Ciertamente, la desigual competencia que representó lo antes señalado, el abuso del poder y la desidia o complicidad de los llamados a poner coto al ventajismo (CNE), tienen su cuota de culpa.
Sin embargo, ante los resultados no cabe la autovictimización. No podemos estar todo el tiempo engañándonos con la idea de que somos mayoría, pero que lo que pasa es que nos roban en el CNE o en una oficina secreta en las catacumbas de  Miraflores, la CANTV o en La Habana.
Perdimos las elecciones con 45% de los votos. No es una nimiedad ese porcentaje. Hemos acumulado fuerza política para seguir adelante en la recuperación de nuestra libertad, restringida por el déspota que gobierna. Ahora sólo nos queda preservar los espacios políticos conquistados y ganar otros. No hagamos caso de aventureros y suicidas políticos que esconden inconfesables propósitos. Estemos alertas sobre las maniobras perversas del G2 cubano que busca desestimular el voto opositor para el mes de diciembre y crear divisiones en el seno de las fuerzas democráticas.
¡Manos a la obra¡ Las elecciones de diciembre son ya¡ A ganarlas¡
EMILIO NOUEL V.

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