viernes, 14 de octubre de 2016


EL PREMIO HUGO CHAVEZ DE LA PAZ: ¿ES EN SERIO O ES JODA?

 

       EMILIO NOUEL V.

“Nunca dejará de sorprender el daño que el poder absoluto,

concentrado en una persona, puede causar en la vida de los

pueblos. Pero aun más  misteriosa es la incapacidad de

muchos pueblos para ver de frente el fenómeno, comprenderlo

 y evitarlo”

Enrique Krauze

Si ya creíamos que lo habíamos oído y leído todo durante este disparatado gobierno y que era imposible mas desatinos, imposturas y ridiculeces, pues el genio de Maduro nos ofrece ahora un motivo adicional para el asombro, cuando no, para la carcajada larga y tendida.  

Ahora se le ocurrió crear un premio de la paz con el nombre de uno que no hizo otra cosa que obrar en contra de ella,  dividiendo a los venezolanos, trayendo desasosiego al país, destruyendo su economía y multiplicando la violencia al armar irresponsablemente a desadaptados sociales para que delincan y mantengan hoy a la sociedad en zozobra y bajo la amenaza de muerte. Todo lo contrario a una sociedad alejada de la violencia.

¿Es paz lo que dejó tras su muerte Chávez?

Alguien que prometió freír las cabezas de sus adversarios, que enfrentó a las familias, hermanos contra hermanos, hijos contra padres, que alimentó el resentimiento social, que atizó los odios entre clases sociales y protegió y albergó en nuestro país a movimientos guerrilleros narcoterroristas   ¿cómo puede ser ejemplo de paz?

Imaginamos a asesores ociosos o simplemente aduladores, que nunca faltan, devanándose los sesos para justificar sueldos o contratos, proponiendo al mandón tal extravagancia, semejante despropósito. Me parece oír de boca de los jaletis de Miraflores, ponderando las grandes cualidades de hombre sosegado y dialogante que adornaron al destructor del país.

¿Promotor de la Paz, Chávez? ¿De cuál Paz?

¡Será la de los sepulcros! Habida cuenta de los cientos de miles de muertos en manos de un hampa desaforada y no reprimida por un gobierno alcahuete de ella.

Un hombre que cultivaba la amistad de movimientos violentos como la FARC, ETA o Hamas, o que sus amigotes eran los tiranos asesinos Gadafi, Mugabe, Castro o Sadam Hussein, impresentables gobernantes que cargan sobre sus hombros miles de asesinatos  ¿podemos considerarlo un campeón de la Paz y digno de que su nombre lo lleve un premio?

Definitivamente, el mundo que vivimos es un mundo al revés, un  cambalache, como aquel famoso tango.

El disparate que comentamos, forma parte de una constante en los de pensamiento totalitario, es el malsano e idiotizante culto a la personalidad. Y en el caso que nos ocupa, estamos en presencia de la misma morbosidad política.

Afortunadamente, nuestro país está por salir de la calamidad que creó el “pacífico” Chávez, y los intentos de preservar en la memoria de los venezolanos su imagen serán infructuosos, la misma realidad desastrosa que generó se encargará de borrarla para siempre.

No obstante, ya al final de estas líneas, y pensando mejor el asunto, después de enterarnos de quien es el primer candidato al premio, nada menos que el tirano Vladimir Putin, me resulta acertada la creación del galardón, al menos provisionalmente. Nadie mejor que él para lucirlo. Los autoritarios sólo pueden ostentar condecoraciones que rememoren a otros como ellos. De un déspota para otro déspota. Detrás del ruso vendrían Fidel, Bashar El Assad, Mugabe o Erdogan. Pero me temo que no les alcanzará el tiempo para perpetrar tal ignominia.



EMILIO NOUEL V.

emilio.nouel@gmail.com

@ENouelV

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