viernes, 15 de abril de 2011

LAS FECHAS PRIMARIAS

Alonso Moleiro

Finalmente ha sido anunciada la fecha de las elecciones primarias de la oposición. El dígito era de relativo dominio público poco antes de su anuncio formal, y pese a que queda una evidente sensación de insatisfacción, desoídos los argumentos de un número aplastante de personalidades e instituciones en el país, así como la opinión de muchísimos venezolanos, el ambiente ha sido aquietado con una salomónica intervención del Secretario Ejecutivo de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo.

De momento es importante quedarse con las certezas: la prolongada espera ha cesado, la Comisión Técnica de la MUD delgada para este proceso pronto hará anuncios técnicos adicionales. Hay una fecha que establece una bitácora y un eje de trabajo. La decisión ha sido tomada con un maduro criterio de unanimidad, pese a las obvias disparidades de criterio. Se resolvió con inteligencia el entuerto de la celebración del resto de las elecciones, y hay un ambiente interesante, independientemente de las observaciones que le han hecho voceros calificados, en torno a la adopción de la tarjeta única

Queda en el aire, todo hay que decirlo, la desagradable sensación de que la fecha se escoge luego de un innecesariamente largo pulso entre los factores internos de la Unidad, y que su adopción final guarda más relación con algunos intereses partidistas absolutamente intrascendentes en esta hora que sobre el criterio general de la unidad nacional. Que se ha producido un arreglo entre algunas parcialidades internas para hacer aprobar por mayoría una fecha que no deja especialmente satisfecho a nadie.

De momento, la dirigencia de la MUD tiene que saber que su especialmente ausente talante del primer trimestre de este año tiene que desaparecer por completo muy pronto.

Si la Mesa ha decidido que esa es la fecha, y hemos de confiar el criterio de los dirigentes en la misma medida en que delegamos en ellos la orientación del proceso de reconquista de la democracia, todo el país tiene que exigirle a los partidos que hagan su trabajo. Que se involucren en la lucha social, que ejerzan la vocería necesaria con el país, que orienten el descontento ciudadano, que tracen estrategias visibles para consolidar un escenario de reconciliación nacional.

Se ha dicho que es necesario pasar la página y orientar las energías necesarias al trabajo político y a la lucha social. Que no es bueno seguir enrareciendo el ambiente con señalamientos y polémicas ante una circunstancias que, a estas alturas, lucen irreversibles. Los políticos de la unidad no son adolescentes: tienen discutiendo el tema largas semanas y han visto el escenario desde todos los puntos de vista posibles.

Cierto. Puede ser cierto. Consigno esta nota para que quede constancia de la inconformidad existente, una vez desoídas las múltiples voces que sugerían lo contrario, con el objeto de sentar un precedente.

Ojala que no sea este un momento que debamos recordar con amargura los venezolanos el año que viene.

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