viernes, 11 de marzo de 2011

¿Qué hacer con la deuda venezolana?
MIGUEL ÁNGEL SANTOS | EL UNIVERSAL
viernes 11 de marzo de 2011

Entiendo que mi referencia reciente al principio de "odious debt"

ha causado alguna polémica, por decir lo menos, y me gustaría

aclarar mi percepción y las recomendaciones de política se derivan

de allí. En primer lugar, conviene recordar la definición de odious

debt de Kenneth Rogoff: "Cuando los prestamistas le dan dinero

a un gobierno conspicuamente cleptómano y corrupto, los

gobiernos subsecuentes no tienen la obligación de honrar

dichos compromisos".

Resulta evidente que la ausencia de institucionalidad en

Venezuela le ha permitido al Gobierno endeudarse de forma

indiscriminada. Los fondos provenientes de esos compromisos

en muchos casos no son utilizados en usos que favorezcan

los intereses de la República y sus ciudadanos, o al menos

eso cabe presumir, dado que el manejo es totalmente opaco,

a espaldas de la nación. Si, quizás Pdvsa era una caja negra.

Pero es que esta gente se ha llevado la caja. Esta situación

es conocida para todos los que deciden apostar sus fondos

al Gobierno de Venezuela. Todo parece indicar que los nuestros

están dispuestos a seguir endeudándonos al infinito, más allá

de las tasas de interés que los mercados decidan imponer.

Para engañarnos (a nivel internacional nadie se engaña)

calculan el PIB venezolano a tasas de cambio muy sobrevaluadas:

Nos presentan niveles de deuda/PIB de 30%-40% que en realidad

son de 60-70%.

Hay deudas mucho más opacas que otras. Tómese por ejemplo

el Fondo Chino. Por lo que sabemos de las cadenas presidenciales,

el gobierno chino le abrió una línea de crédito al venezolano y

cada vez que éste gira contra esos fondos se genera un

compromiso de envío de petróleo. Este contrato no ha sido

discutido, presentado, ni tan siquiera conocido de forma pública

en Venezuela. No sabemos cuáles son las condiciones de

descuento, la tasa de interés implícita, los plazos, o qué

tanto compromete la venta futura de petróleo. Ahora que

la oposición tiene una probabilidad real de llegar a ser gobierno

me parece inteligente que, a través de algún canal diplomático,

se le haga saber a los chinos que existe una posibilidad de

que no se cumplan esos compromisos. Los chinos, que no

pierden una, seguro ya lo han descontado y están ganándole

al trato actual cualquier cosa que puedan perder a futuro.

Pero en cualquier caso, me parece una medida necesaria y

entiendo que algunos partidos políticos en Venezuela la están

considerando.

Luego está la deuda documentada. En este frente, tiendo a

pensar que será necesario primero hacer un reordenamiento.

Si en lugar de las "emisiones sorpresa" e indiscriminadas del

gobierno, se hiciera un road-show y se explicara cuál es la

estrategia y qué uso se le dará al dinero, dentro de un marco

de sostenibilidad fiscal, la prima de riesgo de Venezuela caería

unos 200-400 puntos básicos. Ahora bien, quienes le prestan

hoy a Venezuela tienen que considerar que las enormes tasas

de interés que están devengando compensan su temor de

que Chávez no tenga disposición a pagar. Para el momento

en que deje el poder, cuando quiera que eso ocurra, el

problema de podría ser mucho más de capacidad de pago

que de disposición. Y, ya en ese escenario, habría muy poco

de que hablar.

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