miércoles, 21 de mayo de 2014

REFLEXIONES SOBRE LA SITUACION
SADIO GARAVINI DI TURNO |  

EL UNIVERSAL

 

El "chavomadurismo" es un sistema político híbrido que la ciencia política contemporánea podría calificar como un autoritarismo competitivo con vocación totalitaria de raíz comunista. Pero es un régimen que, en este siglo y en este hemisferio, requiere para mantenerse de un fuerte apoyo popular. Ese apoyo, que fue mayoritario, está reduciéndose aceleradamente de acuerdo a todas las encuestas serias. Sin embargo muchos desilusionados del proceso han pasado a engrosar  al sector neutral. Actualmente aunque una mayoría importante que supera el 60% adversa las políticas del gobierno, en cuanto a definición política el país está dividido en tres tercios, el  que se define de oposición, por primera vez en 12 años supera por un par de puntos a los que se definen chavistas y un tercio apenas inferior se considera neutral. Es fundamental entender que para cualquier "salida" de este régimen hay que consolidar una sólida mayoría de oposición que alcance  alrededor del 60%. Para eso hay que trabajar políticamente los sectores populares con mensajes relevantes para ellos, que son básicamente de tipo socioeconómico. La democracia y el Estado de derecho son temas fundamentales para el  país, pero poco "urgentes" para esos sectores. Lograr esa mayoría crearía además las condiciones para saltos de talanqueras y planes B entre muchos miembros de los poderes públicos.
Cuando toda la comunidad internacional, incluyendo EEUU, la Unión Europea y el Vaticano, llaman al diálogo entre gobierno y oposición,  rechazar el diálogo sería más que un error, una  estupidez. Si el diálogo termina en la nada, es indispensable que a la comunidad internacional le quede absolutamente claro que fracasó, porque el gobierno no quiere respetar la Constitución. Por eso es fundamental que, a parte del tema humanitario de los presos políticos, la oposición debe poner el acento  sobre la letra y el espíritu de la Constitución en lo que atañe al Consejo Nacional Electoral (CNE), el Tribunal Supremo y el Poder Ciudadano, que deben ser electos por un amplio consenso nacional. Es necesario aclarar que María Corina, Ledezma y Leopoldo no se oponen al diálogo, sólo que ponían unas condiciones previas que el resto de la MUD y los testigos internacionales consideraron que formaban parte de la agenda del diálogo. Hay que subrayar que María Corina, Ledezma y Leopoldo  siguen dentro de la MUD.

Hay que dialogar, pero  la protesta no violenta debe seguir. Diálogo y protesta  son necesarios y se complementan. Las encuestas y los estudios académicos al respecto demuestran que son más eficaces, nacional e internacionalmente, las manifestaciones masivas no violentas, como la del 12 de febrero (que el régimen reprime violentamente) que la barricada en zona de clase media que enfrenta a los vecinos, divide la oposición y justifica frente la comunidad  internacional la represión. Por eso, hay tantos infiltrados del régimen en las barricadas violentas. El futuro es impredecible pero en el 2015 están las elecciones fundamentales para la Asamblea Nacional. En cualquier momento, si estuvieran dadas las condiciones, se podría llamar a una constituyente. Obviamente, un CNE equilibrado sería fundamental para tener confianza en el resultado de una consulta electoral. Sin embargo, un proceso electoral no sirve sólo para ganar formalmente, sirve también para organizar y movilizar a los simpatizantes, ubicar y fortalecer liderazgos y además cuando se tiene una sólida mayoría que las encuestas serias reflejan, el fraude es más difícil y puede detonar la caída del régimen, como demuestran los casos de Fujimori en Perú y Marcos en Filipinas.
La más reciente estrategia del régimen consiste en dividir la oposición, entre buenos dialogantes y malos golpistas, inventando conspiraciones y aumentando la represión. Hay una flexibilización táctica, pero insuficiente del colectivismo económico para atraer a los empresarios. Las agendas de la MUD, los estudiantes y los empresarios sin ser las mismas, deben coordinarse. Por ejemplo todos deberían solicitar el respeto a la Constitución particularmente en lo que atañe al CNE, Tribunal Supremo y Poder Ciudadano.
Los verdaderos ingenuos son aquellos que creen que un régimen que tiene el control de todos los poderes de un Petroestado, de la fuerza militar y policial y con un apoyo popular residual todavía muy relevante puede ser derrotado antes de que la correlación de fuerzas sea modificada sustancialmente a favor de la oposición y para eso lo fundamental es seguir  trabajando políticamente para que el apoyo popular a la alternativa democrática siga fortaleciéndose y se consolide en la necesaria nueva mayoría que mencionamos.
La unidad es indispensable para ser una alternativa creíble frente al régimen. Sin MUD no hay unidad y sin unidad no hay salida, sólo suicidio político, exilio, estupidez, traición  y fracaso.



@sadiocaracas

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