sábado, 19 de febrero de 2011

Primarias, ya


Fausto Masó
El Nacional

Avanza inexorablemente la destrucción de Caracas: la autopista al litoral pende de un hilo que se cortará tan pronto construyan las viviendas prometidas en la zona, la única esperanza reside en la infinita incapacidad y charlatanería oficial, pero si se cumple con una parte siquiera de lo prometido, sin haber planificado autopistas, escuelas, plazas, Caracas será inhabitable. ¿En estos tiempos desastrosos la oposición debe dedicarse a discutir quién será el candidato? Pues sí, claro que sí. Los que rechazan adelantar las primarias dicen que Chávez en año y medio de campaña destrozaría al representante de la MUD. Este argumento derrotista supone al candidato manco y tonto, y de paso considera a Chávez invencible. ¿Y si ocurre lo contrario? ¿Si el candidato de la oposición apabulla a Chávez? Otro argumento más plausible para no celebrar ya las primarias dice así: a los candidatos menos conocidos les faltaría también tiempo para una buena precampaña, el adelanto favorecería a los que están hoy en primer lugar en las encuestas. Es verdad, pero aún así hay que realizarlas, ya.

Necesariamente no ganará las primarias quien cuente con una mejor organización de militantes. Oswaldo Álvarez Paz derrotó a Eduardo Fernández que dominaba a Copei; Álvarez Paz capitalizó la emoción popular, a Fernández lo perjudicó su defensa de la democracia en los días siguientes al golpe del 4 de febrero. En Nicaragua Violeta Chamorro se impuso como la candidata del antisandinismo, algo similar puede ocurrir en Venezuela con alguien que despierte la emoción popular.

Las maquinarias electorales hoy no son las de Copei o AD en sus buenos tiempos.

Hay que adelantar las primarias todo lo humanamente posible, aunque, claro, sea imposible celebrarlas en un plazo de 90 días. La oposición necesita un líder que recorra Venezuela, América Latina y Europa. Si los electores seleccionasen al precandidato equivocado, alguien sin guáramo para enfrentar a un peleador como Chávez, la oposición perderá las elecciones. Ese riesgo siempre existe, escójase el candidato este año o a mediados de 2012, pero hay que asumirlo, confiar en la sabiduría de los electores.

Convendría también celebrar primarias para seleccionar el mayor número posible de postulados a gobernaciones y alcaldías, quizá más tarde.

El candidato de la MUD se comprometería a un gobierno de unidad nacional, a un plan de recuperación económica factible y real, no representaría sólo a la MUD sino a toda la sociedad. De ser derrotado, Chávez intentaría repetir la maniobra que le aplicó a la Alcaldía Metropolitana: le quitaría poder al nuevo Presidente.

Un nuevo gobierno no recibirá una España como la de Franco o el Chile de Pinochet.

Ambos dictadores después de muchos errores no impidieron el progreso económico. Los sucesores de Chávez gobernarán un país caótico, con graves conflictos sociales, sin soluciones fáciles, donde la Asamblea, el Poder Judicial, la Contraloría, seguirán en manos del PSUV.

No hay que hacerse ilusiones, enfrentaremos años difíciles.

Al día siguiente de tomar posesión el nuevo presidente no volverán los ingenieros, empresarios, médicos que se abrieron paso en otros países. ¿Se levantará el control de cambio? ¿Se liberarán los precios? ¿O seguiremos como en el pasado, corriendo la arruga?

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