domingo, 22 de febrero de 2015

EL AULLIDO
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CARLOS RAUL HERNANDEZ

El gobierno se estremece, cierra los ojos, suelta el volante a toda velocidad y da tumbos hacia el caos. Apela a la violencia cuando quienes lo apoyaron están sometidos a sufrimientos y necesidades creados precisamente por la violencia. Tal desesperación suicida nace de la espeluznante perspectiva electoral oficialista. El aullido demuestra que para la Alternativa cualquier supuesta estrategia que no sea elecciones este año es buche y pluma, calderilla, concha de ajo, inverecundia. Todo el mundo, fuera y dentro de Venezuela, espera que el gobierno actúe en la dirección correcta y no siga como una locomotora sin frenos. Sus amigos y aliados rezan el Rosario y hacen penitencia para que se les prenda el bombillo. Abúlicos para gobernar lo elemental de la economía, tienen la respuesta brillante, la madre de todas las originalidades: el Tucano. Ya sacaron las cuentas de cuántos magnicidios e intentonas frustradas van en la revolución.
Ante la asombrosa caída en las encuestas es lo único que se les ocurre. "Denuncian" el golpe Tucano y lucen tan enredados como pollo que come vermicelli. El gobierno sabe que sus posibilidades electorales son exiguas hasta grados extremos y por eso plantean el allanamiento del diputado Julio Borges, detienen al Alcalde Ledezma y se ensañan contra un preso indefenso, Leopoldo López. Pero la alternativa democrática no puede contribuir al clima de violencia que dificultaría aún más la conformación de la fuerza para superar la crisis. La esperanza de algunos huérfanos en votos está en una reacción civil o militar que los saque del trance y puedan faltar al examen electoral. El gobierno con lo del golpe Tucano hace recordar al niñito que de repente gritaba y después fingía que un amiguito le había pegado.

¿Allanarán a Julio Borges?
Moliere cuenta que, celoso porque mami sacaba los piojos a su hermanito, él los recogía y se los plantaba en el pelo para reclamar igual cuidado. La denuncia del enfermo imaginario venezolano revela el mismo sentimiento, la necesidad de obtener apoyo por vía de victimizarse; y la embriaguez en el error autoritario, la incapacidad para construir. Encuestas indican avances de Capriles, Primero Justicia y los partidos sensatos, democráticos, y eso creó un estado de pánico. A los grupos que abrigan la esperanza de salir a flote con una irrupción violenta, los tienen engañados. Piensan que los van a llamar para regalarles el poder y viven como el Coronel de García Márquez que no tenía quien le escribiera y pasaba el tiempo a la espera de la carta que lo nombraría en el gobierno. Don Golpe vuela en un pobre Tucano, un pajarraco mecánico al que se puede tumbar hasta con una piedra.
Lo serio de esta comedia es una operación contra Julio Borges, uno de los pilares de la estrategia electoral y pacífica, única que preocupa al gobierno, que parece buscar la violencia para impedir la derrota cantada, igual que la decisión contra Ledezma, VP y las demás sorpresas que el gobierno tendrá preparadas. Pero la Alternativa unida no cejará en su voluntad de ganar la Asamblea Nacional por medio del voto. Por eso las acusaciones desquiciadas, idénticas a las de la Inquisición, el stalinismo y cualquier otra del ramo. Borges sería una especie de demiurgo de fantasmagóricas intrigas, como aquél legendario topo soviético que en la mitología del espionaje llamaban "Iván", sembrado en el nivel más alto del Pentágono. Pero hay dudas terribles en la ciudadanía, creadas por la misma oposición, que si no se corrigen ahora pueden ser fatales.

Recoger la leche derramada
Muchos dudan razonablemente de la buena fe cuando se habla de Unidad, porque desde hace ya algún tiempo se insiste en dividir, en un discurso infantil, maniqueo que creó opositores buenos y opositores malos. Tiempo perdido y los factores de cambio no logran concentrase en la Unidad y las elecciones. Por pedagogía democrática y pragmatismo no deberá repetirse lo ocurrido cuando 20 partidos MUD decidieron concurrir en la ULA con un candidato y un grupo violó el acuerdo. Luego en la UCV se desconocieron los dirigentes recién electos. Eso ha creado en la sociedad la idea de que es un saco de gatos en el que cada quien busca su propio interés. La gravedad de lo que ocurre requiere unidad y no tonterías. Pareciera haber en el ambiente propósito de coger las goteras, superar los incidentes pasados y avanzar en una fuerza con el mismo objetivo.
Hay que sacar de la cabeza de algunos la idea infantil de que ambiciones inconfesables llevan a los partidos a buscar posiciones electorales y hacerlos entender que cada diputado, alcalde, gobernador o concejal que obtenga la Unidad es un peldaño en el ascenso por la escalera que conduce a la democracia. Eso se logrará cuando opositores buenos y malos, radicales y colaboracionistas se retraten siempre juntos. Los desengañados de la revolución no apoyarán el cambio si no ven una alternativa unida de gente racional, que no discuta vaciedades sino reformas necesarias. La imagen alocada ayuda al plan del gobierno: si hubiera elecciones, lograr resultados estrechos que puedan emparejarse por vía de allanar dirigentes o comprar sinvergüenzas con una camioneta. El triunfo debe ser amplio, y hay que refundar la Unidad.

@CarlosRaulHer

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