domingo, 5 de agosto de 2018

¿LA LIBERACIÓN CAMBIARIA ES SUFICIENTE?

LUIS VICENTE LEÓN 

No por ahora. La estrategia para atender la crisis es un programa integral para abordar la catajarra de desequilibrios que se han creado después de tantos años de primitivismo e irracionalidad. No se trata de una medida individual sino un bloque de medidas articuladas, coherentes y sobre todo, capaces de generar confianza. 

La hiperinflación es un fenómeno hiperestudiado. Ha ocurrido 57 veces y aunque su dimensión y duración ha sido diversa, todas tienen en común tres cosas: 1) se generaron por un modelo económico equivocado e incoherente. Su raíz es la generación de dinero para cubrir el déficit fiscal de un gobierno irresponsable; 2) independientemente del tiempo de duración, todas terminaron demostrando que es un proceso insostenible, y 3) la salida de la hiperinflación siempre ha sido la apertura, de la que no se salvan ni los gobiernos más populistas de izquierda, que cambiaron sus modelos o los cambiaron a ellos. 

En este punto tres quiero detenerme. El tiempo que duran las hiperinflaciones no tiene que ver con los resultados de la medicina aplicada, sino con la reticencia de los gobiernos a tomarse la medicina. Cuando la racionalidad llega, las medidas adecuadas terminan con la hiperinflación de manera casi inmediata. 

El shot que funciona es conocido. Reforma monetaria, disciplina fiscal, sinceración de tasas de interés, restitución de la autonomía del Banco Central, financiamiento externo y, la pieza angular: restitución de la convertibilidad cambiaria. 

No cabe duda que esta última es central y sin ella las probabilidades de éxito son nulas. Pero para tener éxito la libre convertibilidad debe ser real y acompañada con el resto de las medidas. 

Los anuncios iniciales del gobierno no lucían muy articulados, aunque incluían algunos componentes de la medicina. La reconversión monetaria (necesaria pero no suficiente) y la oferta de anclaje de la moneda al precio del petróleo, aunque a través del petro, que desprestigia el intento y pulveriza la confianza en la seriedad del anclaje. Pero todo esto sólo tenía sentido si se articulaba con la liberación cambiaria y esto es lo que incluía el anuncio del VP este jueves. ¿Es una apertura cambiaria integral? No entro a analizar la ilegitimidad de una derogatoria que correspondería a la Asamblea Nacional, pues me concentro aquí en los temas empíricos, toda vez que será aplicada de todas formas. Arranquemos por decir que la promesa del anuncio es mejor que lo que existe en la actualidad, pero dista mucho de ser una apertura integral que sirva de pivote al rescate de los equilibrios perdidos. No es una apertura total con unificación cambiaria sino el planteamiento de mercado dual, que combina un área de tasas oficiales absurdas con la liberación de operaciones entre privados. Si lo asumimos como un subóptimo, podemos considerar que la eliminación del ilícito cambiario es una decisión positiva y si el mercado es abierto, podría ayudar a que las empresas privadas operen con más certidumbre, estimulando producción e importaciones y mejorando su capacidad de abastecimiento. Aún así nos queda la duda de si la restricción de operaciones a través de casas de cambio autorizadas será un mecanismo fluido o un nuevo intento de manipular la tasa por debajo del mercado, en cuyo caso el resultado está cantado: se mantendrá el mercado negro y la posibilidad de ajuste quedará pulverizada. En adición, incluso si la medida es racional y se abre el mercado, el éxito seguirá dependiendo de la desmonetización del déficit fiscal, la apertura de otros mercados y el rescate de la confianza, una tarea mucho más peluda que no depende de un decreto sino de un cambio mucho más profundo… y deseado. 

luisvleon@gmail.com

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